Largas colas de personas apostadas frente a los establecimientos que venden electrodomésticos a los fines de comprarlos con una rebaja forzada en los precios. No seré yo quien salga en defensa de los especuladores, quienes a mi juicio son delincuentes de cuello blanco que están enriqueciéndose a costillas de los ciudadanos y que merecen ser sancionados con todo el peso de la ley.
Sin embargo, esta circunstancia se da por la equivocada política económica del régimen, porque es el Gobierno quien quebró el aparato productivo y es el dueño de las divisas que ingresan al país por la venta del petróleo; mismas que entrega con discrecionalidad y que han hecho ricos a muchos avispados.
Cómo es posible que un litro de aceite de oliva que costaba hace poco 70 bolívares hoy cueste cerca de 300, una batería de 900 amperios por la pagué en diciembre pasado 900 bolívares me acaba de costar 5000 bolívares, ¿quién es responsable de estos desajustes en los precios? No es obligación del Gobierno acaso vigilar que se cumpla con lo establecido en materia de precios. Será que el Gobierno no sabe que sólo en algunas cadenas de supermercados venden la carne, los huevos y el queso, etc., a los precios regulados, porque no hay una sola carnicería en la que el kilo de carne se venda a los precios regulados. Asimismo, ¿comprarán los revolucionarios pescado? sabrán cuánto cuesta un kilo de mero o sierra, especies que el pobre no puede adquirir porque están por las nubes.
¿En qué país latinoamericano, incluso africano, se observa el espectáculo de ver a cientos de personas haciendo cola en los supermercados para comprar cualquier artículo que ese día puedan vender?
Es un trastorno social y económico cuya responsabilidad es única y exclusivamente del Gobierno, que se ha visto reforzada por la actitud delincuencial de algunos comerciantes inescrupulosos a quienes nadie ha autorizado a que indexen los precios de los artículos que expenden al llamado dólar innombrable.
Para el Gobierno la coyuntura de los electrodomésticos no es más que una estrategia bien calculada para intentar reivindicarse frente a un electorado que se prepara de manera decidida a castigarlo el 8 de diciembre, entre otras razones por la inseguridad y por haber permitido una de las inflaciones más altas del planeta junto al desabastecimiento que está haciendo estragos en los estómagos y en la dieta típica de nuestra nación. Obsérvese que antes a los pobres nos criaban con arepa, mantequilla, queso y café con leche, lo cual hoy es un sueño o una comida imposible.
Nadie puede alegar en su defensa su propia torpeza; si estamos mal es porque el gobierno la embarró y el pueblo está cansado de tanta ineficiencia, corrupción y abusos rojos rojitos.
El país espera que le sean presentados los especuladores no sólo en lo que respecta a los electrodomésticos sino en todos los sectores y aspira que se ponga orden sin abusos y que al bajar estas colas, cualquier persona pueda adquirir el bien que necesite al precio justo para él y para quien lo vende, porque si al término de este espectáculo circense se vuelve a lo mismo o no se puede comprar nada porque desaparecen del mercado los aparatos ¿Cuál fue el negocio?