Las JMJ fueron concebidas por Juan Pablo II como un peregrinaje de jóvenes de todo el mundo que se reúnen en torno a la figura del Papa para rezar, compartir su fe y “experimentar el amor de Dios”. En marzo de 1985, el papa Wojtyla dedicó una Carta Apostólica a los jóvenes del mundo y, meses después, el 20 de diciembre de 1985, anunció la creación de la Jornada Mundial de la Juventud. La primera tuvo lugar en Roma, pero se celebró a nivel diocesano. El estreno verdaderamente internacional de las JMJ fue en Buenos Aires, en 1987.
Año a año, los Domingos de Ramos, estas jornadas se celebran localmente, en cada diócesis. Pero cada dos o tres años, adquieren una dimensión internacional al realizarse en una gran metrópoli.
En 1987, la segunda Jornada -primera fuera de Italia- se realizó en Buenos Aires. Un millón de personas acogieron al papa Juan Pablo II en el acto central en la avenida 9 de julio. Era la segunda visita de Karol Wojtyla a nuestro país y el presidente era Raúl Alfonsín. “Ustedes son la esperanza del Papa, son la esperanza de la Iglesia”, dijo el pontífice a los jóvenes reunidos para escucharlo. “Juan Pablo querido, el pueblo está contigo”, era una de las consignas coreadas por la multitud.
Especialmente emotiva para el Papa polaco fue la Jornada del año 1991, porque tuvo lugar en su país natal luego de la caída del muro y del derrumbe de los regímenes comunistas en Europa del Este.
La de 1995, en Manila, Filipinas, fue la más multitudinaria hasta ahora: 4 millones de personas.
En París, en el año 1997, se adoptó el via crucis como una de las actividades centrales.
La siguiente JMJ fue programada en coincidencia con el Jubileo del año 2000. Se llevó a cabo en Roma.
En 2005, en Colonia, Alemania, se realizan las primeras JMJ del papado de Benedicto XVI. Luego de esta Sidney y Madrid.
La Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud o Cruz de los Jóvenes es una cruz de madera de 3,8 m de altura entregada a los jóvenes por Juan Pablo II en la jornada de 1984 en Roma. El Papa encomendó a los jóvenes la tarea de llevarla por el mundo "como símbolo del amor de Jesús a la humanidad".10 En 2003 Juan Pablo II hizo entrega también de una imagen de la Virgen María para acompañar a la cruz en su peregrinación. Además de estar presentes en grandes encuentros, los dos símbolos realizan un recorrido visitando las diócesis católicas como preparación de estos eventos. En Australia comenzaron en julio de 2007 un itinerario por todo el país con relevos al estilo de la antorcha olímpica. Fuente: www.infobae.com