La riqueza de un lenguaje, como es el castellano, puede medirse por el número de vocablos que éste posee para designar un mismo concepto.
No es malo que las palabras representen situaciones de vida. Pero esto se complica cuando las palabras dejan de servir exclusivamente para definir y expresar sólo conceptos y se comienza a emplearlas para condicionar la realidad de aquello que se pretende designar, produciéndose con esto una pequeña perversión en el uso del lenguaje.
En nuestro idioma existen multiples palabras para referirse a los pobres. Los llammaos: indigentes, infortunados, necesitados, desgraciados, desamparados, humildes, carentes, arrastrados, arruinados, asilados, menesterosos, pordioseros, mendigos, míseros, miserables, desvalidos, esteparios, insolventes, limosneros, apatridas...... No los sometamos a juicio a ellos sino a las administraciones que los abandonan.
Su hogar no el Aeropuerto, el Aeropuerto Adolfo Suarez Madrid Barajas , es el unicamente el lugar donde, abandonados por las administraciones, recalan como verdaderos naufragos aeroportuarios.
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