Si bien es cierto tenemos razones grandes para estar satisfechos, hay cosas que al faltar parecen importan poco pero que en realidad la gente echa de menos. La que importa; no la que porta sobre sí el rencor de la generalidad.
Hace poco estuvimos ante esa realidad, sintiéndonos mal por no poder hacer más por mejorar el espíritu que debiera ser normativo.
Nosotros vemos lo que sucede, y como los asnos del mundo se esfuerzan por negar que suceda… o, en el desespero de sus sombras, tratar de echarle atrás, no pudiendo.
Y es que hay hechos que van en camino, como el martinete de una troqueladora impulsado por su volante: imparablemente.
…esas “cosas” que sabemos que hacen falta, aunque sabemos que van a destruir unas estructuras, nocivas por ser operadas por GENTE-BASURA (!), su faltante, aquí abajo significan un gran sacrificio, especialmente de parte de aquellos que nunca supieron que eran beneficios reales y que creyeron que constituían “escriturados eternos: “por siempre jamás””
Buenas noches.
Jueves, 23 de noviembre de 2017.