El baño de mujeres del edificio de la Secundaria Básica 1 “Almafuerte”, de 8 y 58, cambió de finalidad: desde el jueves se convirtió en un “lavadero solidario”. Desde entonces sirve para que seis lavarropas, donados por una conocida marca de electrodomésticos, puedan lavarle de forma gratuita la ropa a los vecinos damnificados por la tormenta.
UNA BUENA IDEA
Omar Ascona es fletero y cada mañana llega a la Ciudad desde Ezeiza. El destino final es la escuela secundaria Almafuerte. Allí pasa sus días solidarios. Allí controla que los seis lavarropas cumplan con la misión solidaria. Una idea que se originó durante otra inundación en la provincia, pero que nunca se llevó a cabo.
“Cuando vimos que habían muchas necesidades en La Plata retomamos la idea de los lavarropas. Entre todos hicimos fuerza y los directivos resolvieron que era una buena oportunidad para que se lleve a cabo. Además, la empresa trabaja en conjunto con una empresa de jabones muy conocida y eso hace que los vecinos no tengan que traer nada. Sólo lo que quieran lavar”.
“Decile que venga en una hora, que seguro su ropa va a estar seca”, eso es lo que Maximiliano Ledesma le dice a su hermano Martín. Ambos son los responsables de lavar las pilas de ropa sucia que los vecinos acercan hasta la escuela.
El procedimiento podría ser caótico pero no lo es. Todo lo contrario. Todo funciona con cronometrización suiza. Los vecinos llegan al establecimiento con sus prendas, la entregan y los voluntarios la rotulan con el nombre y el apellido. El mismo papel se pega en la parte superior del lavarropas y luego a las sogas”.
“Hoy a la mañana traje dos bolsas y ahora volví con dos más. Es impresionante el trabajo solidario que están haciendo en el colegio. Desde el primer momento sentimos la ayuda y ahora esto de que podamos venir a lavar es una gran ayuda”, indicó Héctor Hijarrubia.
“Por suerte ahora estamos con las instalaciones completas -indicó Maximiliano-. Cuando apenas llegaron los lavarropas no teníamos sogas, pero ahora ya están”.
Si bien son seis los lavarropas automáticos, sólo cuatro son los que están en funcionamiento. Los otros dos no se pueden utilizar por la falta de presión en el agua. “Lo único que todavía no se pudo solucionar es lo del agua. Sería bueno que anden todos”, cerró Omar.
Fuente: www.eldia.com.ar