El maíz para las cultura olmeca, representa al igual que en muchas otras, riqueza, alimento y en cierta forma divinidad. Su importancia reside en su material espiritual y alimenticio, ya que muchas mitologías nos cuentan que los hombres provienen del más. Ningún otro grano o fruta que se cosechara en ese momento de la historia ayudó tanto al proceso de mejoramiento cultural y social de las tribus, incas, mayas y olmecas.
Por lo tanto cuando la población olmeca crea a un dios al cual nombran ‘Homxuk’ en español ‘nuevo comienzo’ es normal que lo representen con el fruto del maíz. La figura se caracteriza por ser una relativamente ovalada y un poco larga, pareciéndose bastante a la mazorca, este tiene luego un rostro en el centro con características humanas, diferenciándose de los otros dioses olmecas debido a que no es tan animal como acostumbran, a pesar de su boca es muy parecida al hocico de un jaguar. En su forma se busca expresar el cielo, la tierra y el inframundo, ya que su objetivo es representar todo el universo.
El Dios de maíz, es hijo del Dios sol y tiene por madre a la tierra. La leyenda más conocida cuenta que el nació de una mujer y un músico que murió antes de su alumbramiento, luego su madre se deshace de él y termina este entonces convirtiéndose en un huevo, para nacer 7 días después en una forma humana muy parecida a un dorado elote.
Fuente: www.mitologia.info