4 septiembre 2017
Luchas por convencerte de que existe. Has empezado a olvidar que un día creíste en ella. No sabes muy bien cuando fue, pero una fría mañana de un triste invierno, sentado en un triste sillón de mando de un triste lugar de mando, te diste cuenta que te había dejado solo. Desde entonces todas las mañanas, sin que nadie se de cuenta, la llamo: “¡¡¡Pureza, purezaaaa!!! … ¿dónde estás? “
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com