Tienes deseos de escribir, hazlo, he aquí algunos consejos

 
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Escribir constituye el placer más profundo, que te lean es solo un placer superficial.

Tienes deseos de escribir, hazlo, he aquí algunos consejos

Virginia Woolf

Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio. Que es bueno para mi salud. Pero nunca he escuchado a nadie que le diga a un deportista: tienes que leer.
José de Sousa Saramago

La clave para un final adecuado es darle al lector lo que quiere, pero no lo que se espera.
William Goldman

La inmortalidad del escritor: Cuando ya no estés aquí (en este mundo), seguirás vivo en cada uno de tus lectores, cuando dentro de cien años alguien ría o llore con lo que hoy escribes.

El compromiso del escritor es escribir el libro que necesita escribir. Para ello vas ahondando cada vez más en tu inconsciente porque muy dentro de cada uno de nosotros estamos todos.
Rosa Montero.

Escribir una novela es como bordar una tapicería con hilos de muchos colores: es un trabajo artesanal de cuidado y disciplina.
Isabel Allende Llona, Lima, Perú, 2 de agosto de 1942

Para ser escritor no es indispensable haber publicado. Para ser escritor lo indispensable es escribir, escribir siempre, escribir a pesar de todo.

En el antiguo Egipto la denominación para biblioteca era: "Tesoro de los remedios del alma".
Se consideraba que curábase en ellas la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás.

Escribe con el corazón, escribe mucho y siempre con el corazón. Nunca escuches a los que no confían en ti, a ellos, márcales por teléfono y diles: están despedidos, y luego cuélgales.
Ray Bradbury

La página en blanco: “Durante mucho tiempo me aterró la página en blanco. La veía y vomitaba. Pero un día leí lo mejor que se escribió sobre ese síndrome. Su autor fue Hemingway. Dice que hay que empezar, y escribir, y escribir, hasta que de pronto uno siente que las cosas salen solas, como si alguien te las dictara al oído, o como si el que las escribe fuera otro. Tiene razón: es un momento sublime”
Gabriel García Márquez

En: www.escrituranarrativa.org/contacto.html

* * *
(1)

1. No empieces escribiendo novelas.

Llevan demasiado tiempo. Comienza tu escritura con relatos cortos, al menos uno a la semana. Dedica un año a hacerlo, es imposible escribir 52 malas historias seguidas. Esperé hasta tener 30 años antes de escribir mi primera novela, Fahrenheit 451. Valió la pena la espera, ¿verdad?

2. Puedes amarlos, pero no puedes ser ellos.

Ten en cuenta que, inevitablemente, consciente o inconscientemente, intentarás imitar a tus escritores favoritos, del mismo modo que yo intenté imitar a H.G. Wells, Jules Verne, Arthur Conan Doyle o L. Frank Baum.

3. Examina los cuentos de “calidad”.

Te recomiendo leer a Roald Dahl, Guy de Maupassant, o los menos conocidos Nigel Kneale y John Collier.

4. Amuebla tu cabeza.

Lee una hora antes de dormir: un cuento, un poema (pero de Pope, Shakespeare o Frost, no “basura” subliteraria), y un ensayo. Estos ensayos deben provenir de diversidad de campos, incluidas la arqueología, zoología, biología, políticas y literatura. Tras mil noches, estarás lleno de ideas.

5. Aléjate de los amigos que no creen en ti.

¿Se meten con tus ambiciones de escritura? Despídelos sin demora.

6. Enamórate de películas. Preferiblemente de las antiguas.

7. Disfruta escribiendo.

8. Anota diez cosas que ames y diez cosas que odies. Luego escribe sobre ellas. Haz lo mismo con tus miedos.

9. Escribe cualquier cosa vieja que te venga a la cabeza. Es recomendable la asociación de palabras para romper cualquier bloqueo creativo.

* * *
(2)

La estructura de un cuento:

Que escribamos un cuento corto no significa que deba carecer de estructura. Ten presente la estructura básica:

Inicio: Se presenta a los personajes principales y se construye el escenario.

Desarrollo: Se plantea lo que desea el protagonista y la oposición del antagonista.

Clímax. El problema lleva a los personajes al punto de máxima tensión dramática.

Final: Se resuelve o se deja abierto el problema.


www.escrituranarrativa.org/contacto.html


Publicado en Facebook:

https://www.facebook.com/tallerdeescrituranarrativa/?hc_ref=ART2Y3vbqcw9Rr_ieNr6-4aGtpip_hS25XqbdUiDQh-grl-VKT2m1PuS2onk59gewqU&fref=nf


Comentarios:

Carmen Gimenez Ortiz: Yo no escribo novelas, pero me gusta escribir. Le digo a alguien que me diga unos cuantos sustantivos y verbos y después escribo un relato corto, tiene mucha gracia las historias que pueden salir intentado hilar todas esas palabras y que tengan sentido.

Lázaro A. Guzmán Cristiá: Decidí asumir el método de 52 historias del Maestro Bradbury, una a la semana, ya voy por mi quinto cuento y creo que estoy viendo resultados. Es cierto como dicen que escribir es un oficio que lleva mucha práctica.

Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio. Que es bueno para mi salud. Pero nunca he escuchado a nadie que le diga a un deportista: tienes que leer.
José de Sousa Saramago, Azinhaga, Portugal, 16 noviembre 1922 - Tías, España, 18 junio 2010.

Dayan Quisbert:

— Descubrimos que eres espía de "El Pollo Campeador".
—¿Qué pruebas tienen?
—El Judas nos contó que cuando fuiste a beber con él confesaste todo.
—¿Qué se supone que confesé?
—Hace un mes luego de pasar una noche con el jefe, él te dijo donde guardábamos la receta secreta de nuestro pollo más vendido "Pío 12"
—Y...
—¿No te pareció demasiado fácil?
—¿Qué quieres decir?
—La receta que robaste tiene un ingrediente extra, una bacteria que causa la muerte de cualquier persona en un par de días. En una semana, tu empresita estará repleta de demandas.
—Bastardos.
13 de julio de 2017, 22:32

Edgar F. Carbajal —No te preocupes, Clara. Nadie sospecha.
—¿Cómo puedes estar segura..?
Clara volteó hacia sus espaldas y en vez de una respuesta, se encontró con los labios de Alfonsina, besando los suyos con ternura tranquilizadora.
Alfonsina se marchó sigilosamente por el sendero detrás de la casa.
Clara, con los ojos aún cerrados, sintió el corazón acelerado, imaginando con ansia su siguiente encuentro fortuito.
13 de agosto de 2017, 23:03

Camila Vera

Más lágrimas le enviarás en una carta? O está vez te ahogarás en ellas?
—Ni lo uno, ni lo otro- dijo mientras sonaba su nariz
—Entonces, será otra noche de recuerdos del cajón?
—Al contrario, este día el cajón se ha cerrado, creo que eso es lo que más me ha dolido-dijo como para si
—Estás diciendo que ya lo olvidaste?
— No, lo que digo es que acabó el luto por él. Hoy salí de mi agujero, es hora de que salga el sol.
Quería creerle, puedo jugarlo, pero sentía que tenía una copia de esa llave
13 de julio de 2017, 23:47

* * *
(3)

Autorretrato literario de los 39 escritores latinoamericanos más prometedores

Por Winston Manrique Sabogal

Conclusiones de las respuestas de los autores menores de 40 años de Bogotá39, con mayor proyección, según el Hay Festival. Puedes ver aquí las 3 entregas de este especial de WMagazín

Viven en este mundo pero habitan en otro para tratar de entender el mundo que les tocó, pero sobre todo para explorar sus vidas interiores.

Escribir es su felicidad, es la forma de pagar una deuda o continuar el diálogo con los escritores que los han hecho felices.

Tensar el lenguaje, jugar y curiosear por sus sonidos y combinaciones en busca de sus efectos es la estrategia.

Son tres ángulos del plano general del autorretrato literario de los narradores latinoamericanos menores de 40 años de Bogotá 39-2017, señalados como los más prometedores según el Hay Festival. Los 39 escritores aceptaron la invitación de WMagazín de presentarse aquí a sus lectores respondiendo dos preguntas: ¿Por qué y para qué escriben? y ¿Cómo definiría su literatura y cuáles sus intereses literarios?

“Siempre he creído que, en términos generales, los escritores escribimos porque no sabemos explicarnos de otra manera. Es decir, porque nuestra forma de habitar la realidad es a través de la palabra”. Esta respuesta del mexicano Emiliano Monge condensa gran parte del sentir de estos narradores latinoamericanos.

Los 39 autores son como dos líneas que serpentean en paralelo, pero con un mismo ADN: mística y pasión al escribir, un impulso que no pueden evitar. Lo sienten como una necesidad vital. Saben que ahí hay placer, que ahí hay felicidad, que ahí hay libertad, que ahí dan sentido a sus vidas, que ahí desentrañan su mundo y el ajeno, que ahí hay una forma de resistencia, que ahí pueden formular preguntas, que ahí pueden exorcizar sus obsesiones, que ahí enaltecen las historias pequeñas que dan vida a la Historia con mayúscula. Creen que ese es su destino.

Todo para, como dice el peruano Juan Manuel Robles, “construir mundos autónomos en los que pueda sentir como en casa”.

Porque ellos son antes que cualquier otra cosa lectores. Algo que en los escritores crea un círculo entre la lectura y la escritura que lo descifra la argentina Samanta Schweblin: “Escribo porque leo, y porque no puedo aguantar la curiosidad de saber qué escribiría si me sentara a escribir”.

Ese es el verbo del que no pueden y no quieren escapar. Lo ven como un compromiso consigo mismos, con la literatura y el mundo que los rodea. Esto impulsa al argentino Diego Erlan a confesión casi coral del grupo: “Escribo porque no puedo hablar. Y la escritura es producto de ese silencio que aturde”.

Donde hay más puntos de vista es en la definición de su propia literatura. Ellos ratifican la tendencia de la creación literaria latinoamericana del siglo XXI: lo urbano ha desplazado a lo rural; los mundos personales sustituyeron a los universos totalizadores; las búsquedas íntimas reflejan las incertidumbres políticas y problemática globales; la pluralidad de estilos y referentes literarios universales más allá de los locales; una construcción de la identidad masculina individual frente a una identidad general de la sociedad; y “una generación muy sexuada, llena de vida”, según Carmen Boullosa uno de los tres jurados junto a Darío Jaramillo y Leila Guerriero.

Pero ahí también hay unos cuantos puntos en común. Desde la intención de la autoexploración hasta el juego con el lenguaje, la intensión de tensar el idioma, de descubrirlo, de amansarlo, si es el caso, para poder contar en palabras lo que parece inasible. Búsqueda de la “plasticidad del lenguaje”, afirma la mexicana Gabriela Jáuregui.

Los 39 son conquistadores del idioma que los hace autores muy literarios, pero no rebuscados. Daniel Saldaña da el ejemplo cuando revela: “Me interesa encontrar una prosa específica para cada historia, una tensión del lenguaje que adquiera cierto protagonismo”.

Es la palabra, el lenguaje como herramienta sublime, como lo describe el uruguayo Damián González Bertolino: “Me preocupa el lenguaje, no solo en cuanto al armado de la frase, sino en esa vibración que va de frase en frase. Me interesan cuestiones como la forma o el estilo y el probar de un libro a otro con algo nuevo”.

Es la escritura y la lectura como organismos vivos. Lo describe la brasileña Mariana Torres: “Me gusta pensar que las historias que escribo están vivas, y se mantendrán vivas en los lectores. Igual que se mantienen vivas en mí cuando las leo”. En palabras de la ecuatoriana Mónica Ojeda “la literatura es carne: es decir que tiene un lenguaje de sensaciones y de experiencias materiales que están rozando, y a veces traspasando, los límites de lo que conocemos”.

Eso despierta anhelos como los de la argentina Lola Copacabana que consisten en “lograr un potenciamiento mutuo entre el lenguaje y las ideas”.

Una conjunción que en este grupo de narradores es espontánea. Se aprecia en la manera como lo expresa el colombiano Felipe Restrepo Pombo: “No pienso en ‘mi literatura’ como un estilo o una postura. Es, en cambio, una sensibilidad, una mirada sobre el mundo complejo en el que nos tocó vivir”.

De ahí nace el doble o triple compromiso, con ellos, la literatrua y el mundo, la realidad circundante que no pueden soslayar. “Me gustan los textos que trabajan esa frágil frontera borrando la distancia entre la estética y la política. Me gusta llevar una idea hasta el límite, hasta el punto en que deja de ser lo que era y se convierte en algo más: el arte en política, la política en arte”, explica el costarricense Carlos Fonseca.

En esas búsquedas ponen a prueba no solo el lenguaje sino también los géneros literarios en pos de algo nuevo. “Como una serie de textos que alternan y a veces hacen convivir lo ingenuo y lo trágico y que buscan parecerse a ‘la literatura’, pero terminan siendo siempre artefactos de la época del fin de la ficción: autobiográficos, breves, transgénero, sentimentales y postautónomos”, según el argentino Mauro Libertella.

Palabras más, palabras menos están las palabras del colombiano Giuseppe Caputo al reconocer que lo que “enciende” su escritura es la “voluntad de exploración y un deseo de descubrimiento”.

En estos autorretratos, los 39autores hablam de la literatura como algo necesario, según la brasileña Natalia Borges Polesso, “para ejercitarse en el mundo. Entonces, escribo para tratar de comprender más ampliamente lo que antes era oscuro. Y continúo la escritura porque este es un ejercicio sin fin”.

Son 39 por qués y para qués escribir y aproximaciones de 39 literaturas hijas de un mismo dios señalado por la mexicana Brenda Otero, en el que todo empieza y termina en un bucle infinito: “Una sensación de libertad que solamente encuentro leyendo o escribiendo”.

Publicado en:


http://wmagazin.com/autorretrato-literario-de-los-39-autores-latinoamericanos-mas-prometedores/



+ * * *
(4)

Lecturas para escribir. Según Ernest Hemingway.

«Aquí hay una lista de libros que cualquier escritor debe haber leído como parte de su educación… Si no los has leído, no tienes educación. Representan diferentes tipos de escritura. Algunos pueden aburrirte, otros inspirarte y otros están tan hermosamente escritos que te harán sentir que no tiene caso intentar escribir.

- El hotel azul de Stephen Crane
- El bote abierto de Stephen Crane
- Madame Bovary de Gustave Flaubert
- Dublineses de James Joyce
- Rojo y negro de Stendhal
- Servidumbre humana de W. Somerset Maugham
- Anna Karenina de León Tolstoy
- La guerra y la paz de León Tolstoy
- Los Buddenbrook. Decadencia de una familia de Thomas Mann
- Hail and Farewell de George Moore
- Los hermanos Karamazov de Fiódor Dostoyevsky
- The Oxford Book of English Verse
- La habitación enorme de E.E. Cummings
- Cumbres borrascosas de Emily Brontë
- Allá lejos y tiempo atrás de W.H. Hudson
- El americano de Henry James
- Huckleberry Finn de Mark Twain»

Ernest Miller Hemingway.

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Juan
Gracias por los consejos.
 
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