22 agosto 2017
– El la vio andando por una calle muy concurrida de San Pol de Mar. Su mareante caminar no dejaba a nadie indiferente era una chica, su chica, diez.
– Él hizo como que cruzaba la calle para encontrarse con ella y hasta intentó un tropiezo casual mientras miraba de mido descuidado hacia atrás.
– Ella se paró ante él pues el encontronazo era inminente … ¡¡¡ eh, chico !!! – le dijo con cara entre enfadada y sonriente.
– Él dejó de hacerse el despistado y se paró, también, ante ella y le dijo … ¿Nos conocemos?
– No – dijo ella con cara entre sorprendida y coqueta. “Es que ibas a chocarte conmigo y …”
– Él sonrió, ella también. Él le hizo una sencilla propuesta que era la de sentarse ahí, frente al mar, en las mesas de la Heladería “El Llevant”.
– Hoy, más de cincuenta años después los sigo viendo a diario paseando por la Playa de sus amores. Ella le sigue sonriendo y él la sigue admirando cuando cree que ella no le ve … Ella sigue siendo su chica diez.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com