Ailén y Marina Jara fueron acusadas de apuñalar a un hombre al que, a su vez, acusaron de querer abusar de ellas
Marina y Ailén Jara están a punto de saber si seguirán en prisión o quedarán en libertad. Las hermanas, de 20 y 21 años, respectivamente, están detenidas desde hace dos años acusadas de intentar matar de una puñalada un hombre al que, a la vez, ellas acusan de un ataque sexual.
En la audiencia de ayer se planteó la disyuntiva que los jueces deberán resolver. Mientras el fiscal pidió al Tribunal Oral en lo Criminal 2 de Mercedes que condene a las Jara por homicidio simple en grado de tentativa, lesiones graves y uso de arma, la defensa solicitó la absolución alegando que las jóvenes veinteañeras actuaron en legítima defensa.
Los jueces confirmaron que el veredicto se conocerá el martes 9 de abril, a las 12, y volvió a denegar la prisión domiciliaria de las mujeres, según informó la agencia Télam.
La sesión de ayer había comenzado a las 9.30 tras la llegada de Ailén y Marina, vestidas de blanco y de buen ánimo. Antes de escuchar al fiscal Guillermo Altube, se tomó declaración al último testigo, Jorge Leinati, quien según la supuesta víctima de las hermanas Juan Leguizamón, podría demostrar que él tenía una relación afectiva con ellas.
Tras un breve interrogatorio, el hombre no pudo brindar ningún tipo de dato al respecto.
Luego Altube alegó que las hermanas "lo andaban buscando a Leguizamón, lo esperaron para agredirlo porque él andaba con las dos; ellas tenían un arma, además del cuchillo", y descalificó por "absurdo" la versión de las jóvenes.
Las hermanas siempre sostuvieron que el 19 de febrero de 2011 regresaban a la madrugada a su casa, en un barrio de Paso del Rey, en el partido bonaerense de Moreno, y que fueron interceptadas por Leguizamón, quien las amenazó con un arma de fuego, hizo un disparo de amedrentamiento e intentó abusar de Ailén.
En el juicio, la chica relató que Leguizamón le dijo: "Ahora vas a ser mía".
Ella logró arrebatarle el arma, mientras Marina sacó un cuchillo Tramontina, con el que hirió al agresor, quien a su vez las golpeó.
"El cuchillo lo tenían para defenderse, no para matar", aseveró en su alegato la abogada Gabriela Conte, para quien los testimonios escuchados en el juicio durante la semana pasada dejaron en claro que Leguizamón protagonizó distintos y constantes episodios de violencia, que usa armas y que consume drogas.
"Él tiene todo permitido, pero ellas no, por eso están presas por defenderse", cuestionó la abogada.
Isidro Encina, otro de los defensores, resaltó que la supuesta víctima, que dijo tener relaciones con las hermanas "nunca pudo dar un solo dato que confirmara su versión, como tampoco lo hicieron sus familiares, que fueron testigos en la causa".
También criticó la instrucción que realizó la fiscal de Moreno, Luisa Pontecorvo, y que avaló el juzgado, que en 2011 era el de garantías 4 de Moreno y que ahora es el 1 de Morón, instancia a la que calificó "de desidia, a la que colaboró la defensora oficial y la misma policía". .
Fuente: www.lanacion.com.ar