El acoso escolar o bullying es un tema delicado e increíblemente común en edades tempranas que, lamentablemente muchas veces terminan de la manera menos adecuada, otras para su fortuna, son experiencias que se toman como base para la superación personal y alcance de metas, como fuente de inspiración incluso para otras personas que pudiesen estar pasando por lo mismo. Y aunque este ítem está en las filas de las preocupaciones sociales en uno de los primeros puestos, igualmente es difícil de contrarrestar.
Con tan solo once años de edad, Diego era un pequeño que vivía feliz con sus padres, era alegre y cumplía sus promesas, como su padre le había enseñado. Sin embargo, a raíz del acoso que sufría en el colegio, una terrible y trágica decisión llegó para quedarse en su mente: suicidarse.
Fue su madre quien descubrió el cuerpo del pequeño. Al no escuchar ningún ruido proveniente de su habitación, entró a ver que todo estuviera bien pero se encontró con la terrible escena.
“Vi su sombra desde la ventana del quinto piso donde vivimos”, contó la destrozada mujer.
Junto a su juguete favorito, el chico dejó una desgarradora carta de despedida antes de lanzarse desde el quinto piso del edificio en donde vivía con sus padres. En la carta, Diego relata que no quiere volver al colegio, agradece y se despide de su familia. El escrito es un reflejo del maltrato y del sufrimiento que el chico había soportado.
“Papá, Mamá.
Estos 11 años que llevo con vosotros han sido muy buenos y nunca los olvidaré, como nunca os olvidaré a vosotros.
Papá, tú me has enseñado a ser buena persona y a cumplir las promesas, además, has jugado muchísimo conmigo.
Mamá, tú me has cuidado muchísimo y me has llevado a muchos sitios. Los dos sois increíbles, pero juntos sois los mejores padres del mundo.
Tata, tú has aguantado muchas cosas por mí y por papá, te estoy muy agradecido y te quiero mucho.
Abuelo, tú siempre has sido muy generoso conmigo y te has preocupado por mí. Te quiero mucho. Lolo, tú me has ayudado mucho con mis deberes y me has tratado bien. Te deseo suerte para que puedas ver a Eli.
Os digo esto porque yo no aguanto ir al colegio y no hay otra manera para no ir. Por favor espero que algún día podáis odiarme un poquito menos. Os pido que no os separéis papá y mamá, sólo viéndoos juntos y felices yo seré feliz. Os echaré de menos y espero que un día podamos volver a vernos en el cielo.
Bueno, me despido para siempre.
Firmado Diego.
Ah, una cosa, espero que encuentres trabajo muy pronto Tata.
Diego Gonzalez”
Así como Diego, hay muchos niños y jóvenes que pasan su infancia y juventud lidiando con estos problemas graves, es por ello que hay que tomar consciencia del respeto al prójimo y a estas víctimas del acoso, es importante que consideren que no están solos en el mundo, siempre habrá alguien que los escuche y así ir en búsqueda de la mejor solución para esa terrible situación.
Escuchar a tus hijos es lo más importante una vez que se es padre, nunca sabe cuando quieren sincerarse y desahogarse contigo, tengan la edad que tengan, así que escúchales siempre.
Fuente: porquenosemeocurrio.net