(mott.social) El matrimonio es, sin lugar a dudas, la decisión más importante de nuestra vida puesto que en teoría, es un compromiso "hasta que la muerte nos separe" de esa otra persona y aquello, a veces no permanece en nuestra consciencia por todo el tiempo que dictamina. Estar con la misma persona para la mayoría es extenuante, y el protagonista de esta historia es de la vieja escuela, así que sabe a consciencia lo que significa estar por el resto de su vida con la misma mujer.
Lawrence John Ripple, de Kansas, EEUU ingresó a un banco y fue donde el cajero con una nota que decía: “Tengo un arma, dame el dinero”. El personal, aterrado, siguió las órdenes, entregándole cerca de 3000 dólares. Tras tomar el dinero, Lawrence se dirigió a la recepción y esperó a que llegara la policía. Tan pronto como la policía llegó a la escena, Lawrence dijo: “Soy el hombre que buscan”.
Más adelante, un oficial del FBI declaró que Ripple había actuado de esa manera pues no quería regresar a su casa. Él había tenido una discusión con su esposa y pensó que asaltar el banco lo llevaría a prisión.
Durante el juicio, ‘el ladrón’ se comunicó con su esposa Remedios mediante una carta. En ella le dijo que prefería estar en la cárcel que en casa.
Finalmente, Lawrence fue declarado culpable. Sin embargo, la sentencia que recibió no podía estar más lejos de lo que buscaba. Su abogado y los fiscales federales hicieron que se libre de una sentencia de 37 meses en prisión. En lugar de ello, el juez dictaminó que pasaría seis meses de arresto domiciliario, tres años de libertad condicional y 50 horas de trabajo comunitario.
Fuente: mott.social