01 mayo 2017
Me senté frente a Él, pies mojados ... culo mojado y la vista clavada en el horizonte. Empecé a susurrarle. Recordaba que hace muchos años, en uno de esos largos viajes, cuando el único medio de comunicación a distancia era la cola de la cabina del arcaico y poco seguro teléfono público, la carta, el telex o la imaginación, le escribí pidiéndole que pusiera cualquiera de sus manos en la ola más mansa de su Mar, a una hora convenida, que yo haría lo mismo en la orilla más próxima de mi Océano. Lo hicimos ... funcionó ... sentí su mano como si cogiera la mía.
La imaginación es, en los momentos más cruciales ... una bendita tabla de salvación ... cierra los ojos aún y abiertos ... abre los canales que inundan tus sentimientos, vuela hacia ellos y encontrarás muchas razones para seguir, para ser feliz ... solo tienes que querer serlo.
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es