.................................................. Fotografía de Cristina García Rodero
06 abril 2017
Cae la tarde de este feliz jueves. El cardiólogo te ha dicho que estás hecho un chaval y parece que la vida te sonríe más que nunca. Te sientas en un rincón y pasas por el escenario de la imaginación todo lo que te ha hecho feliz. Bueno, un inoportuno resalte en el pavimento hizo que besara el suelo como el mejor Papa, pero eso solo provocó, tras el primer desánimo y alguna risa nerviosa, una renovada ansia por alentar el fuego de los deseos como fuente de energía necesaria para conseguir que el cuerpo levante el ánimo por encima de sus posibilidades, como consigo a diario. Sigues intentando alentar a las células que siguen vivas y que pretenden dejarte en la estacada, día a día, cada día, un poquito más.
Las limitaciones aumentan a una velocidad inapreciable aunque imparable, pero nada comparable con la necesidad de mantener la vida en un estado y condición lo suficientemente digna para que sea soportable. Ese será el secreto, sí, o eso creo, pero aún y así, voy a repetir aquí ese gran mensaje de mi querido Benedetti:
Esta mañana desperté emocionado
con todas las cosas que tengo que hacer
antes que el reloj sonara.
Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante.
Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.
Soñemos con que el día sea feliz y acabará siéndolo … o no, lo importante es que ella siga aquí, conmigo.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com