11 febrero 2017
Ayer escribía con vehemencia y cierta imprudencia …
-Viernes, tarde, terminando mi semana laica y comenzando la religiosa. El sol está cayendo y ya me voy pintar y a depilarme un poco los bigotes antes de montar en el caballo de la indecencia moral y partir hacia el País donde se habla poco, se sonríe mucho y se fuerzan arrumacos y otras veleidades que hacen que casi todo me traiga sin cuidado. Puede que el caballo me tire algún día y que las vísceras que van quedando dejen de responder, lo sé o creo saberlo, pero cuando mejor me encuentro es cuando me subo a ella, a la montaña de la escena, de la música, del copeo, del baile y a todas las que le siguen a continuación que al final descubres que cada vez son más altas y mas frías, pero que aportan una fuerza que ninguna medicina te puede dar. Hay quien dice: “Hay proyectos, hay vida” ´pero a mi me gusta más otra acepción del mismo manifiesto; “Hay ganas de vivir, luego hay vida”
Hoy, ya más asentado en la realidad del soldado que insiste en su obligación de disparar para sobrevivir, las reflexiones deben andar por otros caminos más conservadores. Por ello y para poder reponer la principal esencia vital, el ánimo, tras este largo y también tormentoso viernes la nuit, me he traído a las esencias ese noble pensamiento que inmortalizó Pablo Neruda:
“Si el hombre no ha descubierto nada por lo que morir, no es digno de vivir.”
Al parecer, en ello andamos o debiéramos andar, pero yo ignorando las secuelas de olvidarlo a menudo, aún y viviendo en ese estado, prefiero, a mi edad, dejar las consecuencias en manos de la estocástica, se sufre menos, se vive mejor… quizás menos, lo sé, pero hay algo que ahora es preferencial… ¡¡ Viva la vida !!
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com