...no hay nada más allá de la muerte. Ese es su discurso. Pero uno se pregunta, ¿si se aportara una evidencia en contra, cambiarían de parecer?
El carácter del ateo —y “otros (.)”…— es algo muy raro. Niegan el otro lado, pero están muy amañados disfrutando sus beneficios en este. Son muy raros…
Y es que hasta conversar con esa gente, incisivamente, es curioso. Uno les enfrenta interrogativamente, mirándoles a los ojos, y su miseria queda patente pues son incapaces de sostenernos; pero sí lo son para mirarnos con rabia porque no les hacemos la venia con su cuento del mundo de este lado.
Esa gente está “feliz” lamiéndoles el culo a los cerdos de este mundo, porque pueden hacer lo que se les da la puta gana ahí donde posicionaron sus cochinos culos, y se revuelven como culebras enchipadas con pretensiones de pelea contra los que nos negamos a ser sus vasallos, más cuando nos erguimos en disposición de pelea los miserables se cagan en sus espurios sitiales. ¡Miserables!
Bay.
Lunes, 30 de enero de 2017.
Nota / PD.: esto es una investigación PERSONAL; algunos enlaces que incluimos siguen un patrón determinado por nuevas inquietudes que surgieron en nuestro avance.
Fuente: plus.google.com