.................................................... Fotografía de Piergiorgio Branzi
19 enero 2017
Pues no tienen razón mis viejos amigos, tener una pareja, “aunque sea para toda la vida” es de esas cosas que solo pueden saborear quien lo “sufre”. ¿Que tú llevas 51 con ella? Se mueren de risa, (se descojonan), cuando lo explico, incluso creo que no se lo creen.
Bien, pero el problema no está ahí, tan solo. De esos viejos, y digo viejos, porque los que dicen esas cosas son o somos, ya muy ancianetes, tienen mas de 70, o de 80, y claro, ya solo les dejan la ventana de las obras y el hundirse un poquito más cuando les sueltan ese tenebroso, “joder abuelo, ¿ya te has vuelto a mear encima?”, que le sueltan sus mas allegados en los momentos más cálidos, “como tiene que ser”, derrochando cariño y olé.
Hablo de esos pobres nacidos en tiempos de guerra y que ahora se encuentran sin su otra mitad y que los que tienen que “soportarlos” se ven en la necesidad de hacerlo, muchas veces, sin darse cuenta que lo suyo, la juventud, se cura con el tiempo, y que el trato que le dan a esa mitad humana perdida por la vida de hoy ¡¡¡y por ellos!!!, es la misma que le tocará, o que le puede tocar, si encuentra a un descendiente de su misma estirpe y condición. Y no hablo de malos tratos, hablo de indiferencia y algo de desprecio por su condición senil y su recuperada vuelta a la infancia en las cosas primarias, de la memoria, del pipi y de la caca, entre otras.
Tener edad, es un lujo, que no se le olvide a nadie, especialmente a quien aún, al margen de la que tenga, lo puede contar, tenerlos cerca, debiera ser un lujo – aunque frecuente y cruelmente despreciado – aún mayor.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com