18 enero 2017 - 2014
Amar sin límites, libertad sin muelles, justicia sin otro remedio y un enorme sentido sobre cuales son o debieran ser, los valores que conducen a la felicidad. Nuestra deriva, inexorablemente, hacia el culto a lo material por encima de cualquier otro valor, intentar saber de donde venimos y hacia donde vamos, ha quedado, tan solo, para los practicantes de la filosofía de todos los tiempos y para algún amante de lo inútil. Pragmatismo, eclecticismo, poder, eso es el objetivo de cualquiera que se precie de querer vivir en la sociedad del interés en la que vivimos, pero solo la salida de la filosofía hacia el reforzamiento del espíritu conduce a la felicidad. Me preguntaban anoche: “¿Tú eres rico, Enrique? y yo contesté; “Según en qué”. Esa respuesta es muy básica ¿No?, me replicaron y yo solo dije; “Quizás ese sea el camino, volver a lo básico”.
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es