3 diciembre 2016
No he podido evitarlo, estaba en la cola del “Chencho” y mientras esperaba que me sirvieran la comida preparada que estaban diseñando, me he comido una barra de pan francés, “torraet”, pero no de un tirón, más bien deleitándome con la suerte, como un buen torero lo hace con un toro bravo de esos que se dice que se queda “entero”. Me lo he ido comiendo poquito a poco, pero no a bocados, lo he hecho arrancando trocito a trocito y saboreándolo.
A todo esto una señora de “gran edad”, que iba con otra de la mía, me refiero a la edad, me suelta con voz a pleno pulmón: Lo que hace la hambre, a lo que la más joven le dice; El hambre, mamá, se dice El hambre. Ya ni puedo contar el guirigay que se ha montado con lo de sexo del hambre pues me he ido, después de unos 20 minutos de larga cola, (como en pleno verano).
Fuente: etarrago.tumblr.com