HÉRCULES Y ATENEA: Avanzaba Hércules a lo largo de un estrecho camino. Vio por tierra un objeto parecido a una manzana e intentó aplastarlo. El objeto duplicó su volumen. Al ver esto, Hércules lo pisó con más violencia todavía, golpeándole además con su maza. Pero el objeto siguió creciendo, cerrando con su gran volumen el camino. El héroe lanzó entonces su maza, y quedó plantado presa del mayor asombro. / En esto se le apareció Atenea y de dijo: Escucha, hermano; este objeto es el espíritu de la disputa y de la discordia; si se le deja tranquilo, permanece como estaba al principio; pero si se le toca, ¡mira cómo crece!
MORALEJA: La disputa y la discordia son causa de grandes males a la humanidad. Nunca las estimules.
Un caminante, que viajaba por el desierto, encontró a una mujer que estaba sola y terriblemente abatida. Él le preguntó: ¿Quién eres? / Mi nombre es La Verdad (contestó la mujer) / ¿Y por qué razón abandonas la ciudad para morar sola aquí en el páramo? (preguntó el viajero) / La verdad respondió: En viejos tiempos, la falsedad era cosa de muy pocos, pero ahora convive con todos los hombres y ya no hay lugar para mí.
MORALEJA: Deja entrar a La Verdad a tu corazón y convive felizmente con ella
EL PERRO Y EL REFLEJO EN EL RÍO: Vadeaba un perro un río llevando en su hocico un sabroso pedazo de carne. Vio su propio reflejo en el agua del río y creyó que aquel reflejo era en realidad otro perro que llevaba un trozo de carne mayor que el suyo. Y deseando adueñarse del pedazo ajeno, soltó el suyo para arrebatar el trozo a su supuesto compadre. Pero el resultado fue que se quedó sin el propio y sin el ajeno: éste porque no existía, sólo era un reflejo, y el otro, el verdadero, porque se lo llevó la corriente.
MORALEJA: Nunca codicies el bien ajeno, pues puedes perder lo que ya has adquirido con tu esfuerzo
LA CIERVA EN LA GRUTA DEL LEÓN: Una cierva que huía de unos cazadores, llegó a una gruta donde no sabía que moraba un león. Entrando en ella para esconderse, cayó en las garras del león. Viéndose sin remedio perdida, exclamó: ¡Desdichada de mí! ¡Huyendo de los hombres, caí en las garras de un feroz animal!
MORALEJA: Si tratas de salir de un problema, busca que la salida no sea caer en otro peor
PROMETER LO IMPOSIBLE: Un hombre pobre se hallaba gravemente enfermo. Viendo que no podrían los médicos salvarle, se dirigió a los dioses, prometiendo ofrendarles una hecatombe y consagrarles múltiples exvotos si lograba restablecerse. Le oyó su mujer, que lo acompañaba a su lado, y le preguntó: ¿Y de dónde sacarás tanto dinero para cubrir todo eso? / ¿Y crees tú que los dioses me lo van a reclamar si me restableciera? (repuso el enfermo).
MORALEJA: Nunca hagas promesas que de antemano ya sabes que será imposible cumplirlas
ESOPO.
Dios dice: “Ayúdate que yo te ayudaré” (Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre). La frase "Ayúdate que yo te ayudaré" es un proverbio popular que enfatiza la importancia de la auto-iniciativa. La frase se originó en la Antigua Grecia y puede haber sido originalmente un proverbio. Es ilustrada en dos de las fábulas de Esopo y algo similar se encuentra en el drama de la Antigua Grecia.
Esto ultimo de arriba arrastra una lógica correcta, más si se la analiza consecuentemente se le encontrará el fulcro del todo: el “te (yo)”. Yo, ¿Quién es ese yo?
Bueno, Ud. determínelo; no espere que le demos todo mascado, ¿no?, ¡utilice el cumen (Cacumen: Facultad extraordinaria para razonar, deducir y comprender lo difícil y confuso)!