“Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas”
Pablo Neruda
Y yo sólo deseo casi aullar y que mis palabras no tropiecen con la dificultad de no saberlas ordenar, de no ser capaz de construir con ellas aquello que pienso y que deseo escribir.
Trato de condensar en este pequeño espacio toda la dimensión de mi agradecimiento a aquellos que construyendo estructuras duras, son capaces de diseñar, sin quererlo, las palabras suaves, bellas y delicadas adecuadas para levantar en optimismo, en entusiasmo, en esperanza, los ánimos más desesperanzados.
Llegar a una conclusión difícil de explicar y de entender y hacerlo de forma sutil en un espacio en donde todo queda al albur de la imaginación y a veces incluso del rechazo, por considerarlo osado, atrevido o tal vez descarado, es una tarea difícil.
Y el destino que es muy caprichoso me lo ha traído de la mano de alguien impensable y sorprendente…¿por qué? Porque se nos antojaría como el portador del desaliento, de la exasperación, de la flaqueza, pero que es todo lo contrario.
“Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras”
Pablo Neruda.
Fuente:
https://elcorazondelmar.wordpress.com/2016/11/21/un-roble-y-neruda/
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com