Si crees que después de estar a dieta engordas, entonces te gustará conocer la dieta de la paradoja, un plan de alimentación basado en el placer y no en el sacrificio y el control forzado de las raciones y alimentos.
Según uno de los discipulos de esta idea, Jorge López Pérez Vallejo la prohibición y el control forzado son las principales causas del efecto rebote de las dietas y propone un plan alternativo para conseguir tu peso de forma saludable y controlando tus emociones.
La dieta de la paradoja, trata las barreras psicológicas que te impiden adelgazar y estar en forma y te explica las razones de tu relación con la comida y, mediante trucos que pueden parecer irracionales, te enseña cómo recuperar tu relación sana y equilibrada con el placer de comer.
Debido a que, nuestra relación con cualquier cosa placentera, en este caso con la comida, para que sea funcional y equilibrada sólo puede basarse en el placer, siempre usando una estratagema particular que te permita asumir el control: "Si te concedes aquello que te gusta, al cabo de poco tiempo dejará de gustarte tanto y podrás renunciar a ello sin esfuerzo ni frustración".
Truco 1)
Concédete las comidas más deseadas para convertirlas gradualmente en algo cada vez menos atractivo, haciéndolo acompañado de la prescripción de hacerlo sólo y únicamente en las tres comidas.
¿Por qué? El procedimiento permite establecer una colaboración entre placer y deber, en lugar de enfrentarlos, lo que induce a la autorregulación más que a un control forzado. Un ejemplo de un caso de la dieta de la paradoja, es que "siempre que comas algo entre horas, debes comprometerte a comer cinco veces lo mismo", y esto te generará una sensación de rechazo.
Truco 2)
Aprecia el placer del movimiento y supera la inercia inicial que te hace sentir como algo placentero el estar parada, el vagar... Lo importante es que cualquier disciplina que elijas te agrade porque así la practicarás con constancia. Y para que la actividad motriz se convierta en una exigencia agradable es necesario que ésta compense los posibles desequilibrios de nuestras obligaciones cotidianas. Es así cuando tu cuerpo emitirá sensaciones de bienestar y por lo tanto, lo harás cotidianamente y con gusto.
El motivo por el que fracasa nuestra dieta es, según el experto, porque nos basamos en la prohibición y la idea de control de la limitación y del sacrificio y antes o después se vuelven insoportables porque chocan con la sensación fundamental en la que se basa nuestra relación con la comida: el placer. Y todas las reacciones que aparecen durante o después de un periodo de restricción alimentaria comparten el efecto de un intento de control que conduce a la pérdida de control.
Esta es la estructura paradójica natural a cualquier dieta. "Si se desea salir de esta trampa, el placer debe ser el fundamento básico y no el accesorio de un programa alimentario", concluye López Pérez Vallejo.
La clave siempre será disminuir el consumo de los alimentos que te hacen aumentar de peso, pero no suprimirlos totalmente, porque esto, traerá como consecuencia que quieras dejar tu dieta y querer comer todo lo que no habías podido.
Fuente: Telva.com
Fuente: www.telva.com