En el punto más bajo de su popularidad desde que ganó las elecciones, y tras la serie de claras derrotas que ha sufrido en los dos últimos meses --fragata Libertad, 13S, 8N, el paro de Hugo Moyano, fallo del juez Griesa--, la presidenta Cristina Fernández se encamina a definir la estrategia final del tan mentado 7D y su pelea épica contra el Grupo Clarín.
Sin embargo, la jefa de Estado mostro esta semana algunas señales de flexibilización inesperadas para muchos. Aceptó -a instancias del ministro de Economía, Hernán Lorenzino- retroceder en su postura inflexible de negociar con los Fondos Buitres que pleitean en Nueva York y la apelación permitió postergar el fantasma del default. Pese a que se cansó de negarlo, ahora se ofrecer una nueva apertura del canje de deuda.
Además, CFK le dio al mundo empresario otra buena noticia: anunció un considerable aumento del precio del gas natural en boca de pozo para frenar la caída en la producción del fluido a través del desarrollo de yacimientos no convencionales y disminuir el enorme déficit de la balanza comercial energética. No queda claro de donde saldrá el dinero y el impacto será de largo plazo. Pero la medida fue recibida como un giro racional en desmedro del pensamiento económico de Axel Kicillof.
Todo ese renovado andamiaje después de tantos tropiezos no debiera confundir: se trata nada más que de un acto en defensa propia. Destinado a sostener la gobernabilidad, a evitar una nueva cesación de pagos y no convertirse prematuramente en "pato rengo". Conviene contextualizar esas medidas pro-mercado con la preocupante aprobación de la ley que regulará el mercado de capitales. Permitiendo allanamientos y designación de veedores en las empresas.
En estas condiciones el oficialismo ingresa en la cuenta regresiva a la fecha que tanto menearon como el final de Clarín como multimedio dominante. Cristina ya tiene delineados la estrategia que podría tomar a partir del 7 de diciembre, para obligar a Héctor Magnetto a desprenderse de los activos que excedan lo que indica el artículo 161 de la Ley de Medios, suspendido por una medida cautelar hasta esa fecha.
La Corte Suprema volvió esta semana a negarse a ampliar ese plazo, girando el tema a la Cámara y reclamándole al juez de primera instancia que resuelva la cuestión de fondo. Esta situación plantea interrogantes jurídicos sobre la viabilidad del 7D. Mientras el gobierno cree que el límite de la cautelar sigue vigente, Clarín considera que esa fecha se diluyó y que nada cambiará hasta que se pronuncie el juez Horacio Alfonso.
La ley permite que una empresa tenga 24 licencias de televisión por cable y 10 abiertas. Y el titular del AFSCA, Martín Sabbatella, quien el martes pasó la tarde en el despacho de Cristina, repite que vencido el 7D, llamará a la licitación de aquellas frecuencias que no se adapten a la norma. La estrategia descarta un desembarco de la gendarmería en Cablevisión, como se especuló desde el primer momento.
Tampoco sería la idea del gobierno avanzar inicialmente contra TN, la señal de noticias líder del Grupo Clarín, que esta semana se renovó y envió a sus cronistas a recorrer al país. El diseño de los cursos de acción se manejan en el más estricto hermetismo ya que sólo se vienen definiendo en el despacho presidencial y en la Quinta de Olivos.
La estrategia que analiza Cristina sería avanzar sobre licencias del interior de Cablevisión, preferiblemente en provincias gobernadas por el kirchnerismo, donde la justicia local esté consustanciada con el poder local. Se trata de un movimiento estratégico que buscaría recortar la influencia del grupo para reducirlo al área metropolitana.
Por eso, en el gobierno analizan por estas horas que el día después del 7D hay que empezar a mostrar cambios reales en la composición del grupo, aunque sean menores. El escenario más temido por CFK es que la ofensiva gubernamental quede otra vez trabada en los pleitos judiciales. De allí que se busque avanzar en aquellas localidades donde el kirchnerismo concentre mayor poder político y judicial.
Claro que los objetivos de la Casa Rosada chocan con una realidad desesperante, desde el punto de vista institucional. La Corte Suprema no genera garantías suficientes para Cristina, además de desconfiar de un hipotético inminente fallo de Alfonso. Dicen que Ricardo Lorenzetti no estaría dispuesto a fallar contra Clarín al igual que Juan Carlos Maqueda a quien consideran un delasotista por sus fuertes vínculos con el gobernador de Córdoba.
No confían mucho de la postura que pueda tomar Eugenio Zaffaroni porque dicen que se siente más allá del bien y del mal. Creen que Carlos Fayt y Enrique Petracchi, último sobreviviente de la Corte menemista, son dos causas perdidas. Las dos mujeres del Tribunal, Helena Highton de Nolasco y Carmen Argibay, tienen la virtud de ser las más herméticas, en cuanto a sus intenciones, de la Corte.
Estos jueces serán los que determinen el futuro de la Ley de Medios y según ellos mismos reclamaron este martes, quieren que el juez se expida con urgencia. Lo que para algunos es una demostración de carácter podría ser todo lo contrario, una manera de ganar tiempo. Sin embargo, no parece que puedan sobrevolar todo el año próximo con un fallo pendiente sobre este tema.
No cabe duda que esta semana se darán los últimos retoques a la movida cristinista con la sensación de que el 7D no va a tener el carácter simbólico que se viene anticipando desde las usinas gubernamentales. Va a ser muy importante la movida mediática porque en la Casa Rosada creen que la jefa de Estado pone en juego gran parte de su poder en función del escenario que se presente.
También merece un párrafo aparte el futuro de Sabatella ya que su destino político quedará marcado con los resultados de la estrategia contra Clarín. Si el ex intendente de Morón logra salir airoso de semejante desafío se le pronostica un futuro promisorio en el firmamento cristinista. En los últimos tiempos se ha convertido en el nuevo niño mimado de CFK.
Claro su figura podría eclipsarse, dicen algunos, si falla en su tarea de contribuir al desguace de Clarín. La presidenta, sostienen otros, confía ciegamente en su capacidad. Cuentan que siguió minuto a minuto, con gestos de aprobación, la conferencia de prensa que brindó el titular del AFSCA para dar a publicidad el mapa de los grupos periodísticos que deberán presentar propuestas de adecuación.
Fuentes gubernamentales dicen que la presidenta lo habría bendecido para una tarea mayor: que se prepare a recorrer la provincia de Buenos Aires en el arranque de 2013. La estrategia, dicen los confidentes, es moldearlo para una candidatura en 2015 como sucesor de Daniel Scioli. También se dice que salieron a medirlo en la Capital para pelear por una senaduría en distrito difícil. Otros lo ven como ministeriable.