21 septiembre 2016 – 2013
Ese sordo ruido a ciudad al que te acostumbras como un perro callejero al hambre, te lleva a buscar entre ellos alguno que te aproxime al silencio de las misas, al del pájaro que canta al amanecer o a meter las orejas en el frío del alba mientras intentas explicarte por qué el disco rojo se fija cada vez mas alto en el horizonte. A veces, sin que nadie me lo pueda explicar, eso pasa, oigo esos ruidos, los intuyo, los veo a través del cristal de mi ventana y los siento como si la vida fuera a acabarse mañana, es como si todo el mundo estuviera gritando, a voces, MUERTE A LA VIDA.
Pero no, no están ahí, es como si los que se empeñan en su destrucción lo hubieran conseguido, lo sé, pero a mi me gusta, ahora que puedo, imaginarme que esos sonidos existen, que están en algún lugar y, si, yo estoy con ellos, me los imagino, en algún lugar y, si, yo con ellos.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com