20 septiembre 2014 - 2016
“Mira, Enrique, la vida es como es, unas veces te da dulce y otras sal. Julio se marchó a Brasil en el 98, como responsable de esas obras que tu conociste muy bien, en el Norte del País, y nunca volvió. Ni siquiera estamos separados porque nunca nos casamos.Me dicen en su Empresa que sigue allí pero se niegan a darme su dirección. Jorge, su excompañero allí, me dijo hace un año que había montado una nueva vida y que no pensaba volver. Yo lo he pasado muy mal, perdí mi empleo en la Caja, se acabó el paro, el dinero y la vida normal. Con 50 años nadie te da trabajo. Me puse a limpiar pisos, escaleras y lo que fuera para sacar adelante a mi hijo al cual tengo estudiando en Madrid. Le pago los estudios y la estancia como puedo pero para ello, hace cuatro años, más o menos, me puse a hacer trabajos especiales en casas para viejos porneros* solitarios gracias a una amiga casada que también lo hacía y hace, en horas laborales para que no se entere su marido. Pagan bien, no dan mucho trabajo y son fieles. Me he acostumbrado y hasta me parece honrado pues entiendo que el fin justifica los medios. El problema, Enrique, es que ahora Julio me ha llamado y me ha dicho que vuelve y quiere volver conmigo.” – ¿T tú que le has dicho? – “No sé, no sé que hacer … ¿Cómo se lo explico?”. …. No comprendí la respuesta pero no me atreví a replicarle. Sabía que no me iba a entender.
Demasiadas veces, creo, buscamos la culpa en los demás y no sabemos ver que, más que posiblemente, los errores en la vida de pareja los cometemos en solitario y sin que nadie nos tenga que empujar a ellos. ¿Amor, estupidez, insensatez, sexo, dependencia, necesidad … ?
*: Una forma vulgar y no académica, de definir a los que se lo hacen, pagando, con una señora en cualquier lugar y manera.
(Painting by Paul Delvaux)
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es