Padres e hijos: la huella del abandono de un padre

 
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La huella que el abandono del padre crea en un hijo/a produce un vacío emocional de grandes dimensiones. Este enorme agujero acaba aislando, deprimiendo y propiciando la desestructuración emocional de nuestra realidad personal a todos los niveles.

Padres e hijos: la huella del abandono de un padre

Sabemos, gracias a décadas de estudios sobre el apego, que los vínculos afectivos sanos garantizan el desarrollo de una vida plena en la que reinarán las relaciones sanas, la autoestima saludable y la seguridad y la confianza en los demás. Por su parte, el apego inseguro nos aboca a la inseguridad, a la baja autoestima y a la desconfianza en las personas que nos rodean.

Un vínculo afectivo negativo entre padres e hijos genera comportamientos destructivos y una enorme angustia. Así es que realizar un ejercicio de introspección y de posterior distanciamiento sobre este hecho nos ayudará a comprenderlo y elaborarlo para garantizar una mayor liberación emocional y, por ende, estructuración de nuestra personalidad (es decir, de nuestra manera de comportarnos con nosotros y con el entorno).

Por ello, en este artículo, vamos a tratar de aportar luz sobre esto para reconducir nuestra realidad emocional.

• La dificultad de definir a un padre y la relación de abandono

En la actualidad se habla de las relaciones familiares con mayor facilidad que antaño. Sin embargo, cuando uno ha tenido que lidiar con la figura de un padre ausente que además abandonó el hogar familiar por la razón que fuera, nos toca lidiar con una definición de lo indescriptible.

Así, en estos casos, cuando a alguien le preguntan por su padre solo puede titubear, bajar la mirada y responder de manera difusa y con evasivas. Esto deja patente la dificultad que tiene definir el vacío sentimental y gestionar las cicatrices que el abandono deja en nosotros.

A este respecto debemos destacar que hay muchos tipos de abandono. De hecho, podríamos hablar de tantos tipos como casos hay en el mundo. Entre las más comunes nos encontramos con:

* El padre ausente emocionalmente pero presente de forma física. Si atendemos a la realidad socioemocional de nuestro entorno, entenderemos que esta forma de crianza ha sido muy común a lo largo de los años.

* El padre que nos abandonó antes, durante o posteriormente a nuestra infancia. El dolor del abandono físico y emocional por elección de las figuras de referencia siembra importantes semillas en nuestra maduración. Es difícil gestionar la realidad que toca vivir en estos casos.

Porque.., ¿cómo asumes que una persona que debería acompañarte muchos años en tu vida elija alejarse de ti de alguna manera?

* El padre que nos abandonó física o afectivamente en la juventud o la edad adulta. Este abandono se tildará, muy probablemente, de traición. Por ello requiere una elaboración verbal muy consciente.

* La ausencia de la figura paterna en casi su totalidad. Aquí nos encontramos con varias opciones:

- El padre que murió de forma temprana y que no tuvo la posibilidad de jugar su papel en nuestra vida.

- El padre que murió pero que conocimos. En este perfil el anhelo y la idealización crearán un vacío característico.

• La gestión de un vínculo destruido o destructivo

La elaboración psicológica a nivel emocional y a nivel de pensamiento no solo depende del hijo, sino del entorno en su totalidad. La sombra del padre ausente atenaza siempre, de una u otra forma, la vida familiar.

No es fácil asumir que nuestro padre, vínculo de referencia por excelencia junto con la madre, no permanezca en nuestra vida. Por ello su ausencia determina con fuerza nuestra evolución emocional.

Por otro lado es posible que, dependiendo de nuestra posición en la jerarquía familiar, algunos de los familiares asuman el rol de padres sin serlo por compasión o por necesidad; también puede ocurrir que seamos nosotros los que sintamos la presión de manejar ciertas circunstancias.

Por su parte destaca el eterno planteamiento de qué consideramos padre, una disyuntiva usual y de complicadas implicaciones. Lo natural es que el padre emocional sea también el padre que nos engendró; sin embargo, como vemos, no siempre esto es así.

De este modo, debemos destacar que dependiendo del momento evolutivo y de las circunstancias que rodeen al abandono, asumiremos ciertas cualidades, tareas, obligaciones o roles que no nos corresponden. Así, debemos destacar que:

* Si esa figura nos falta de una manera u otra en la primera infancia (0-6 años), resulta difícil lograr la plenitud emocional que requiere esta etapa en la que cimentamos nuestro crecimiento.

* Si el abandono se produjo en la segunda infancia (6-12 años), la dificultad de consolidar la base del apego saludable también se verá mermada (que no destruida). Asimismo, en la adolescencia, etapa en la que se hace fundamental tener un apoyo, una referencia y unos límites muy precisos, es fácil que se desestructure la adquisición de una identidad sólida.

* En el caso de la infancia y la adolescencia, momentos evolutivos en los que la personalidad no está estructurada, la ansiedad, la tristeza y el dolor de una pérdida marcarán de manera profunda nuestra manera de ser y de relacionarnos con el mundo.

* Esto es, dicho de otra forma, la génesis de una desestructura interna que naturalmente no debía haberse producido. Por ello es un hecho especialmente traumático que marcará nuestra esencia y nuestra manera de relacionarnos con los demás.

* Cuando el abandono se produce en la juventud e, incluso, en la edad adulta, la elaboración que se precisa adquiere otros tintes, pues la ausencia y el abandono del padre generan incongruencias en uno mismo y la manera que se tiene de establecer relaciones.

* Es habitual vernos invadidos por la inseguridad, la desconfianza y el miedo a ser traicionados. Porque el abandono fehaciente en la edad adulta acaba elaborándose rápidamente como una traición. En este momento nos toca hacer una lectura emocional mucho más consciente y, por ello, sentiremos la necesidad de ponerle palabras.

Cuando le ponemos palabras, los tintes del abandono son más crudos, pues no anestesiamos la realidad sino que, probablemente, incluso la oscurecemos aún más. Sea como sea, nuestra armadura se vuelve más dura y, al mismo tiempo, más frágil, haciendo la reconstrucción más complicada.

Conocemos los secretos, nos damos cuenta de la realidad y sabemos leer entre líneas, pero uno nunca está preparado para desligarse de la idea del padre como mentor, protector y héroe.

• Aliviar el dolor para convivir con la pérdida

Obsérvese que no hablamos de superar la pérdida, sino de convivir con ella. Se puede superar la pérdida de unas llaves e, incluso, de nuestro juguete favorito, pero superar la pérdida de un padre es imposible.

Esto debe entenderse así porque si nos pretendemos convencer de que la pérdida de nuestro padre no nos va a importar, estaremos construyendo castillos en el aire. Es una irrealidad creer que algo con tanta carga afectiva puede llegar a no importarnos en absoluto.

Elaborar y gestionar la huella del abandono de un padre requiere un perdón individual y familiar que no siempre es fácil de lograr. Si nuestro entorno castiga constantemente a la figura de nuestro padre, si observamos gran dolor en nuestra madre, en nuestros hermanos o en nuestros abuelos, probablemente proyectemos ese mismo duelo en nuestro interior.

Hacernos conscientes de esto se traduce en avance, pues tenderemos a separar el dolor de los demás y el nuestro. Obviamente, ambos conforman un cóctel que nos hará vulnerables en cierto modo para siempre.

Pero si cercamos el vínculo de sufrimiento y encapsulamos cada hecho de manera aislada, lograremos alcanzar una mayor comprensión de los hechos. Esto nos ayudará a no almacenar el dolor ni las emociones que lo acompañan para seguir dando pasos ligeros en nuestro camino emocional.

Raquel Aldana. La psicología no es solo mi profesión, es mi vida y mi pasión. Creo que comprender nuestras emociones nos ayuda a girar con el mundo y estoy convencida de que los pequeños detalles son los que marcan la diferencia

Publicado en:

https://lamenteesmaravillosa.com/padres-e-hijos-la-huella-del-abandono-padre/


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La huella del abandono: consecuencias de un padre ausente.

En la actualidad existe una crisis evidente entorno a la afectividad y sexualidad del ser humano, ¿Qué tiene que ver con una paternidad responsable?

Por Nicolle Morales de Cáceres, Psicóloga Clínica y María Renée Estrada, Educadora, marzo 27 de 2016

Escuchamos hablar sobre la importancia de la educación y formación en esos ámbitos; sin embargo nos hace falta profundizar en el papel que juegan los padres de familia, primeros educadores, en esta temática. Y cuando hablamos de transmisión no nos referimos exclusivamente al ámbito de la transmisión de conocimientos, sino también a la experiencia y al impacto que la relación en sí misma tiene entre unos y otros.

Recientemente tuvimos la oportunidad de ver una película titulada Fathers and Daughters (Padres e Hijas), ¡altamente recomendada!, protagonizada por Russell Crowe y Amanda Seyfried, donde se aborda el tema del abandono que sufre una niña, físico por parte de su madre y emocional por parte de su padre; y las consecuencias que esto causa en su esfera afectiva en la adolescencia y juventud. Con base en eso se presenta el análisis de la importancia del vínculo afectivo entre un papá y su hija:

• Vínculo padre e hija

Es importante resaltar el rol de cada miembro de la familia. Hay una razón del porque el valor de la madre y el valor del padre y nos enfocaremos en este momento en el padre.
Entendemos por vínculos afectivos del intercambio de sentimientos cariño, amor, respeto, tiempo compartido, etc. prácticamente todo lo que hacemos las personas. Su influencia en los diferentes actos y comportamientos, así como la forma de ser de la niña.

Vínculos sanos y seguros aportan:
- Tener relaciones sanas en la vida adulta,
- Fortalecimiento de la autoestima,
- La seguridad y la confianza de las personas.

Vínculos afectivos inseguros
- Generan inseguridad
- Baja autoestima
- Desconfianza y por lo tanto puede llevar a relaciones afectivas poco sanas en el futuro.

Hablando sobre el abandono, se estructura la falsa personalidad y se determina, entre otras cosas, se desencadenan las conductas compulsivas y destructivas. La falta de comprensión del hecho de haber sido abandonados, aunque haya sido por cualquier razón (como la muestra el padre en la película), crea un vacío existencial que aísla, deprime y propicia, en ocasiones, una pérdida de autoestima y estados de angustia y confusión intensos En casos extremos se puede llegar a algo muy cercano a la fractura de la personalidad, es decir, a severos problemas psicológicos y mentales.

Si la huella de abandono permanece a lo largo del tiempo, el individuo puede desplazar ese sentimiento a personas con quienes mantiene una estrecha relación afectiva y puede llegar a crear vínculos un tanto enfermizos y co/dependientes atribuidos al temor que experimenta al recordar anteriores abandonos y separaciones.

• Clave en énfasis de la película

Hay mujeres que se sienten indignas de recibir el amor de un hombre por la fractura emocional que les ha causado el abandono de su padre.

La huella del abandono conlleva no solo el miedo a ser abandonado sino también el temor a ser rechazado y a comprometerse.

El padre es una figura tan significativa en la vida de cualquier mujer que aunque se haya ido sigue vivo en la mente de los hijos e incluso en su corazón.

El abandono tiene que ver con su sexualidad. Generalmente desarrollan un miedo al compromiso como un mecanismo de defensa. En las relaciones, estas mujeres a menudo se esfuerzan por tener relaciones emocionales pero huyen cuando las cosas van perfectamente bien por miedo a ser rechazadas, lo que abre nuevamente la herida temprana de ser "rechazada" por el padre. Esto hace que no puedan tener una relación exitosa de forma permanente con un hombre.

Toda niña necesita la figura significativa del padre y de la madre, la cual la cuiden, la amen, se preocupen por ella, pasen tiempo con ella y sobre todo que la eduquen. Es una función natural. Ser padre no es fácil, pero existen medios que se pueden utilizar para poder formar buenos padres y buenas hijas. Es cuestión de querer FORMAR con la luz de la razón.

Creemos fielmente que uno de los ámbitos en los que más se deben trabajar hoy en día, para empoderar a la familia, es el vínculo de papá y mamá con sus hijos. Cada uno de ellos aporta innumerables beneficios para el desarrollo integral de un niño, y cada uno de estos debe ser fomentado.

Para que la relación entre padres e hijos sea sana y exitosa, se debe trabajar de la mano la relación entre esposos, y antes de esto el descubrimiento personal de la esencia de la persona, la dignidad humana y el autoestima.

¡Formemos a la persona! ¡Eduquemos en el amor! ¡Empoderemos a la familia, no querramos suplantarla porque sería imposible y catastrófico!

Publicado por:

http://www.lafamiliaimporta.org/blog/la-huella-del-abandono-consecuencias-de-un-padre-ausente


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Comentarios:

• Teresa 5/4/2016 10:16:26 am

Este tipo de artículos son casos aislados, aún no existen estudios de investigación que permitan llegar a una generalización. En el desarrollo de una niña o niña se intersectan factores culturales, sociales, económicos, etc. Pensar que una mujer tiene problemas en sus relaciones de pareja por el hecho de haber crecido sin un padre es un mito. Si una persona desarrolla baja autoestima, pocas habilidades sociales, conductas peligrosas hay muchos elementos involucrados como los estilos de crianza, falta de comunicación, y tipo de personalidad. Este tipo de artículos son mera especulación y no deberían seguir preservando este tipo de ideas.

• Claudia 5/5/2016 03:19:11 pm

Yo soy una hija que vivió abandono paternal y coincido con todos los puntos. He trabajado por muchos años con terapia para recuperar autoestima y confianza en los demás pues no lograba tener relaciones sanas pues también se eligen ciertos patrones erróneos y si, también implica un trabajo diario, que una vez que es consciente es menos complejo manejar. Buen artículo. Felicidades

• Diana link 5/23/2016 04:34:47 am

En la película no hay un abandono paterno, ni materno, sino la muerte primero de la madre y luego el internamiento del padre en un hospital para recibir tratamiento médico. Luego el padre muere. Esta chica sufre una serie de pérdidas traumáticas, no rechazo.

Lo que impide a esta chicha relacionarse amorosamente de forma sana con un hombre es el hecho de que le prometió al padre en su funeral que jamás amaría a nadie como a él.

El Padre de esta película sí que la amo y le ofreció un vínculo seguro y muy cálido. Solo que lo perdió abruptamente y de una forma tan Dolorosa que le impedía vincularse con nadie para evitar la pérdida, que en esa edad 8 años además puede ser sentido como un abandono.

Tampoco se puede olvidar que fue criada por una tía alcohólica que creía que nunca fue amada, con lo cual no hay que olvidar esta influencia también.

Ahora bien, por lo demás sí que estoy de acuerdo con la importancia de la presencia de vínculos maternos y paternos no sólo presentes, amorosos y lo suficientemente buenos en la primera infancia que le permita al sujeto en formación adquirir una seguridad en sí mismo, gracias al amor incondicional y seguro que ofrecen esos apegos tempranos. Cuya falta afecta la futura vida afectiva y relacional del adulto con otro adulto.

Daño a veces irremediable, dado que no haber podido contar con ese "amor" deja una huella o herida "la de no sentirse lo suficientemente bueno o merecedor de amor", etc. Según la interpretación de cada niño, en su caso particular, que afecta la autoestima de forma esencial y constitutivamente en el adulto si está herida no se ha reparado.

• Claudia Patino 6/7/2016 07:48:32 am

Pues en realidad mi padre fue una figura negativa en mi vida, mi madre lo ha sido todo siempre para mí y mis hermanas, ella fue mamá y papá; de hecho yo siempre sentí que descanse cuando se fue, mientras vivió con nosotras no fuimos completamente felices, maltrataba a mi madre, no solo física sino emocionalmente, lo mejor que pudo suceder es que se fuera de la casa.

Somos tres hermanas, y la complicada, problemática y rebelde, es la mayor, se casó antes de que mi padre se fuera de la casa, así que no paso por el tema del abandono, y no pudo casarse con nadie más parecido a mi padre que su esposo.

Mi otra hermana y yo más que vivir con él, para nosotras fue soportarlo, yo ni lo extrañé, ni lo pasé mal, al contrario la vida fue mejor, mi hermana y yo nos casamos con hombres totalmente opuestos, tenemos buena relación con nuestros esposos, vidas muy tranquilas, así que no sé hasta qué punto se pueda aplicar esta teoría a todas las personas.

• Cathy 6/18/2016 02:35:17 am

Mi padre no estuvo ausente físicamente, pero pase de ser su regalona a que un dia ya deje de serlo por la llegada de mis hermanos. Cuenta mi madre q lloraba tras las puertas y hasta q me fui de la casa a los 24 años nunca volví a sentir ni saber lo que es tener un padre; me sentí abandonada... nos alejamos día tras dio. Comencé a odiarlo y nunca pudimos tener una sana convivencia.

A pasado mucho tiempo, hemos tenido épocas agradables, pero hay algo que no me deja confiar en nada de lo que dice. No lo admiro, le tengo pena y ya no puedo seguir intentando lo que no es. Él me hace mal, me enferma físicamente. Me absorbe todas las energías. Ya tiene 80 años y me busca mucho, pero solo casi para q le haga favores. Ayer creo que corte el cordón. Pero la angustia no se me va...

Publicado en comentarios:

http://www.lafamiliaimporta.org/blog/la-huella-del-abandono-consecuencias-de-un-padre-ausente


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• Curar las heridas del padre ausente

Todos sabemos lo complejo que puede llegar a ser definir el término familia, ¿Integramos en esta dimensión a quienes comparten nuestra misma sangre? ¿O a esas personas que hemos elegido libremente y con quien construimos vínculos positivos y significativos?¿Qué sucede cuando hay un padre ausente?

Hablar de familia despierta en ocasiones ciertas heridas, desilusiones y pequeños rencores. De hecho, podríamos decir sin equivocarnos que una de las figuras más complejas y que se dan con mayor frecuencia es la del “padre ausente”. Es muy posible que esta situación te sea conocida. Que la hayas vivido en piel propia o que la hayas observado en tu círculo social más cercano.

El padre ausente no es sólo el vacío físico de una figura que no tuvimos, en ocasiones, es también alguien que a “aun estando” no supo o no quiso ejercer su rol. Es una ausencia psicológica capaz de originar en el niño diversas heridas emocionales.

A veces, cuando le pedimos a alguien que nos hable de su familia, no dudan en explicarnos mil historias de sus madres, abuelos, tíos, sin embargo, a la hora de hablar del padre la sonrisa se fuerza y aparece el silencio. Se encogen de hombros y titubean un… “Pues no sé, mi padre era… era simplemente él. Estaba ahí, sin más”.

No queremos decir que este tipo de vacío emocional sea característico en exclusiva de la figura paterna, también puede darse en la madre, sin embargo, es muy frecuente que a la hora de hablar de ese tipo de educación dañina, capaz de dejar huellas madurativas, la figura del padre ausente sea muy común. Te invitamos a profundizar un poco más en ella.

El padre ausente emocionalmente, pero presente en la familia
Crecer sin padre, sin madre o sin una figura relevante en nuestra infancia debido a un hecho traumático, es algo que siempre arrastraremos, y que deja cicatrices internas que intentamos sobrellevar.

Sin embargo, el hecho de crecer junto a una figura paterna que a pesar de estar, es incapaz de aportar plenitud, cariño o reconocimiento, deja corrientes de vacío en el corazón de un niño que está aprendiendo a construir su mundo.

Hay quien comenta que el peso de la crianza, del cuidado y la educación, recae en la figura materna. No vamos a negar su importancia a la hora de crear ese apego saludable con el cual, disponer de seguridad en cada uno de nuestros pasos. Ahora bien, también el padre es importante, y eso es algo que nadie puede negar; pero… ¿Qué ocurre cuando en el seno familiar existe un padre ausente que no establece vínculo alguno con sus hijos?

El cerebro de un niño es un ávido procesador de estímulos, y en su día a día, necesita ante todo refuerzos positivos para poder crecer de forma madura y segura. Un padre ausente genera incongruencias, vacíos y dificultad de trato. El niño espera afectos, comunicación, y una interacción diaria con la cual, abrirse al mundo también a través de su padre. Sin embargo, solo encuentra muros.

Un trato vacío y esquivo genera ansiedad en los niños, no saben “a qué atenerse”, desarrollan expectativas que no se cumplen, y tienden además, a comparar “padres ajenos” a los que ellos tienen en casa. Saben que los padres de sus amigos actúan de modo diferente a lo suyos.

• Qué consecuencias genera en la edad adulta la figura del padre ausente?

La figura de un padre ausente genera en la etapa adulta un desapego afectivo que nos hace ser más inseguros a la hora de establecer determinadas relaciones. Podemos llegar a ser algo desconfiados. La idea de proyectar una alta carga afectiva en alguien, nos produce miedo, tememos ser traicionados, o no reconocidos. O peor aún, ignorados.

A medida que nos hacemos mayores, es muy posible que nos demos cuenta de muchas más cosas. Reconocemos el esfuerzo que hizo nuestra madre por suplir las carencias de nuestro padre, y de cómo, más de una vez, lo disculpó con frases como… “Ya sabes cómo es tu padre”, “No hagas esas cosas que ya sabes que a tu padre no le van”, “Es que tú no lo entiendes…”

A medida que maduramos, nuestros ojos se abren al mundo y ya saben leer entre líneas. Los gigantes se vuelven enanos porque ya conocemos sus secretos. Sin embargo, una parte de nosotros sigue siendo vulnerable a ese pasado.

• Cómo superar las heridas del padre ausente

Has crecido, mantienes tu vida, llevas con orgullo tu armadura inexpugnable, y tienes muy claro qué debes hacer a día de hoy para no cometer los mismos errores que tus padres cometieron contigo.

Sin embargo, el vacío del padre ausente sigue ahí, y no importa si en el presente sigues manteniendo trato con él, o si ya lo perdiste, o si callas en las reuniones familiares y finges como si el pasado nunca hubiera existido.

* Lo primero que deberíamos hacer es “entender”. Comprende que el padre ausente es un hombre que no supo ejercer su rol de padre, porque nunca entendió muy bien su papel como persona.
* Es muy posible que un padre ausente no dispusiera de adecuadas habilidades personales, de una buena autoestima, de un equilibrio interno que le permitiera ver sus errores, sus miedos y sus propias carencias.

Ahora bien ¿Justifica esto lo que nos hizo? ¿El vacío emocional que nos dejó? En absoluto, pero la comprensión, en ocasiones, nos ayuda a ajustar la realidad, a evitar almacenar más emociones negativas.

Sabes que has crecido y madurado con muchos vacíos a causa de ese tipo de educación, y de esas carencias afectivas. Sin embargo, siempre llega un momento en que deberíamos cortar el vínculo con el sufrimiento de ayer, para sanar las heridas en este presente.

Si no tuviste a tu padre, lo más probable es que tu figura de apego más saludable y significativa fueran otros: tu madre, tus abuelos o incluso tus amigos o parejas a medida que crecías. Ellos quienes se alzaron como tus pilares en el día a día.

“Un padre no es sólo el que da la vida, un padre es aquel que está presente, que acoge, atiende y guía en seguridad construyendo cada día un sendero de instantes significativos en la vida de un niño.” Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

Publicado en:

https://lamenteesmaravillosa.com/curar-las-heridas-del-padre-ausente/


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Las heridas del padre ausente

Familia, agosto 30 de 2015, por Aleja

Muchas mujeres compartimos algunas de estas inquietudes como: Me faltó mi padre en mi vida. Estaba ausente. No supe acercarme a él. No pudimos comunicarnos. La relación fue desastrosa o la versión fue tan increíble que lo busco en mis parejas.

Todas necesitamos de un padre y la ausencia de éste nos dejan heridas que suelen generar una postura bastante ambivalente en nuestra vida profesional y personal. Cuando un papá no se hace presente el temor frente a la pareja es muy frecuente. Además de que suelen desvalorizarse a si mismas. O que llegan a vivir desconfiando de sus sentimientos.

¿Para qué sirve un padre en la vida de las mujeres?

Un padre es muy importante en la vida de todas las personas. Una figura que debemos reconocer ha sido muy opacada por la madre. El padre genera fuerza, seguridad, confianza, manejo de límites y poder personal. ¿Te parece importante? Definitivamente lo es. La relación con el padre es la que determina cuan exitosa o no serán en sus relaciones con los hombres, lo cual en gran medida, se traducirán la estima que tengan de sí mismas.

Por otro lado es fundamental entender la proposición freudana de que en la vida de la mujer, su padre es su primer amor, en sentido figurado. La hija traslada la imagen de papi al hombre que ama, si papá fue funcional es probable que la mujer se sienta inclinada a repetir la experiencia y busque/encuentre un hombre psicológicamente sano.

Es decir, si papá fue un hombre cálido, enterado de las necesidades tanto psicológicas como físicas de la hija (techo, comida, salud, escuelas, diversiones, cariño, respeto del desarrollo sano de la individualidad de la hija, de su necesidad de pertenencia al grupo familiar, de la evolución de sus apegos, primero a los padres y hermanos, después a los amigos, y posteriormente , al novio que la llevará fuera del núcleo familiar), entonces ésta, como es fácil de imaginar, querrá y podrá encontrar en otro hombre las características tan sanas que componen la personalidad del padre y que le reflejen sentimientos de vida hacia los hombres.

Por desgracia, aunque esto último sucede, no es la generalidad. Otro beneficio de tener un “buen padre” es desarrollar niveles de independencia altos y a la hora d tener un novio se demore la iniciación de la vida sexual.

¿Qué tipo de padre tuviste?

• El ausente físicamente

Un padre ausente genera hijas necesitadas de pareja y con un miedo terrible al abandono. Suelen apegarse asfixiantemente y es sumamente importante trabajar con estas mujeres el desapego. De lo contrario cualquier hombre que se relacione con ellas se sentirá asfixiado en poco tiempo.

Es probable que se busquen relaciones dependientes donde nunca será suficiente el amor ni la atención de la otra persona. Para aumentar la herida se buscarán personas poco comprometidas y que tienen el cartel en la frente “te abandonare”.

• El ausente emocionalmente

Una relación de abandono emocional con el padre en la primera infancia o en la pubertad puede provocar que mujeres exitosas en diversas áreas, tengan vidas desastrosas en relación con el amor, pareja y todo lo concerniente a lo emocional. Un padre egocéntrico que se dedica a buscar lo que necesita, se le dificulta ver las necesidades emocionales de los otros, no tienen consciencia de que su esposa e hijos necesitan de el.

Con un padre así, cuando niña, tu solo sientes o intuyes que no te amaban o aceptaban como tu pequeño ser necesitaba, de esta manera desarrollas comportamientos basados en las conductas de los otro hacia ti, en este caso, de tu padre y tu madre, incluyendo el conflicto que vivían de pareja. Todo esto conformo tu personalidad a la que llamaremos disfuncional, porque en el presente no funciona, no logra ayudarte a ser feliz, a amarte a ti misma, a convencerte de que te aman y por eso no escoges hombres que sepan amar, que puedan amarse a sí mismos.

La hija tendrá una relación con la madre exagerada en resentimiento, al creer (quizá inconscientemente) que fue ella quien no permitió que el padre se acercara más a la hija cuando era pequeña, o no se lo pidió.

• El controlador

Genera mujeres sumisas y obedientes. Con miedo a soltarse y tomar la responsabilidad de su vida. Actúan como niñas pequeñas buscando aprobación y cuidado. Generalmente buscan hombres controladores y machistas. Suelen sufrir bastante sus relaciones. Con estas mujeres hay que trabajar intensamente su autoestima y desarrollo personal.

• El violento

Genera mujeres sometidas y victimas de agresión. Suelen ser conflictivas y poco responsables con su seguridad personal. Con ellas es muy importante trabajar el manejo de límites y el cuidado personal Además de mostrar nuevas opciones de relacionarse.

• El súper amigo complaciente

Genera la sensación de que es la figura ideal y no permite a la mujer seleccionar sanamente a su pareja. Con ella habría que trabajar el corte del lazo energético y el desprendimiento. Así podría elegir a su pareja sin falsas expectativas. En general lo ideal es saber soltar nuestro rol de niñas sumisas y actuar responsablemente como las adultas que ahora somos y tomar de la figura paterna lo que necesitamos.

* ¿Te sientes digna de ser amada?

Cuando se revisa la autoestima de la mujer, es importante revisar la de la madre y aún la de la abuela, porque no solo se heredan los rasgos físicos sino los vacíos emocionales.

Cuando una mujer tolera infidelidad del esposo, el valor de la madre como mujer disminuye y la autoestima esta por los suelos, y a la vez esa baja autoestima es transmitida a los hijos, y en la edad adulta buscaran relaciones toxicas, y se buscara repetir la historia de la madre, que en cada relación busca al padre, al padre comprensivo, que la cuide que la colme de mimos y cuidados que el padre no le proporcionó, no el padre ausente, aunque este ahí. El padre puede estar ahí físicamente, pero no en espíritu, no está comprometido con la relación.

Por eso es importante preguntarse si tenemos relaciones tóxicas que nos hace buscar al padre y su desamor en cada una de las relaciones.

• Padres divorciados

Es difícil darse cuenta cuanto resultará afectada la hija como consecuencia del divorcio de sus padres, si es muy pequeña, ya que no puede verbalizar la manera en que vive la separación familiar, cuando se manifiesta el daño es en la adolescencia, o en bajas calificaciones, en problemas alimenticios, o en etapas de crisis de la edad adulta.

Acá el padre en su duelo egocentrado, solo puede ver su coraje y dolor por la pérdida. Mientras el padre no se despoje de la ira que siente hacia la ex-esposa no estará emocionalmente disponible para la hija. Los padres divorciados en muchas ocasiones demuestran su presencia a través de regalos, visitas al centro comercial, de una llamada telefónica, pero esto no llenará el vacío físico y amoroso del padre que la hija necesitaba.

• Otra mujer en la vida del padre

Las emociones manifestadas son de tristeza, resentimiento, ira, temor, dolor, deseos de venganza, sentimientos suicidas. Una hija adolescente podría tener problemas como obtener bajas calificaciones, dejar la escuela, embarazos no deseados, entrar en un estado de depresión, enfermedades psicosomáticas, escapar de casa, uso de sustancias tóxicas.

Cuando pensamos en el bienestar de nuestros hijos, planeamos darles aquello que nosotros no tuvimos, luego, cuando llega el primer niño, nos topamos cara a cara con la realidad de que ser padres es mucho más que un tierno sueño. Unos días nos encontramos haciendo las cosas que prometimos no hacer nunca, o cedemos. Necesitamos desarrollar habilidades, a menudo demasiada, que no aprendimos en nuestra familia de origen.

Pero ¿qué ocurre si nuestro padre no fue funcional? Ahora sanaremos en nuestra vida esta figura. De eso se trata de no pasarnos la vida lamentándose sino de poner manos a la obra en las soluciones. A continuación te dejamos algunos ejercicios de tratamiento que son bastante sencillos.

* Ejercicios de tratamiento

Asiste con tu padre o con quien represente su energía (En caso de padre ausente) y pide que te de un abrazo. En tu mente repite “Papá tomo mi energía. Me vuelvo poderosa, segura y fuerte. Acepto mi responsabilidad para conducir mi vida como la adulta que ahora soy”
Escribe una carta con puño y letra donde saldes cuentas pendientes con tu figura paterna. Puedes ser explicita pues no la entregaremos a la persona. Solo nos permitirá limpiar nuestra mente. Una vez terminada léela en voz alta y después quémala.

Valora las cosas positivas (Por difícil que esto sea en tu caso) esto te permite liberar el resentimiento y la única beneficiada siempre serás tú.

Si quieres mejorar tu vida financiera la figura del padre es determinante. Así que no hay mejor pretexto para buscar sanar nuestra figura paterna que nuestro equilibrio emocional.

Herida paterna: Hablando de la herida paterna esta tiene que ver con la confianza básica y con la confianza en el fluir de la vida. Es indispensable ir al origen de los enredos familiares pues es donde se encuentran las raíces de nuestros males.

Si hay algo que reparar no perdamos tiempo y hagámoslo. Reconcíliate con la figura paterna y se agradecida simplemente porque te dio la vida.

Para mujeres que tienen experiencias paternas de naturaleza enfermiza, una reconciliación espiritual le da una sensación de protección que también actúa como factor estabilizante, que es lo propio que le daría el padre: estabilidad, seguridad, fuerza, respaldo.

* Carta a mi padre

Primer paso: Ponga en manos de Dios o un ser superior a su padre. Por ejemplo: papá que Dios te Bendiga y te ilumine hoy y siempre.

Segundo paso: Es una corrección fraterna. Vas a contar tu historia, lo que a ti te dolió, sin juzgar a tu padre. Por ejemplo: papá a mí me dolió que no te ocuparas de mí, que siempre estuvieras preocupado por tus cosas y también me dolió no recibir muestras de afecto de tu parte etc. Cuenta tu dolor

Tercer paso: Ve un futuro lleno de amor paz y alegría para tu padre. Ejemplo: deseo un futuro lleno de paz, felicidad, amor y abundancia económica y que Dios te conceda lo que tu tanto anhelas en tu vida. Gracias, gracias, gracias, paz y amor para ti y tus seres queridos.

En definitiva, estas cosas que marcan la vida y el corazón de las personas, tienen que expresarse, charlarse, desahogarse. Hay que sacarlo todo afuera para que adentro nazcan cosas nuevas. Trabaja con cada uno de los ejercicios propuestos y disfruta dándote todo lo que necesitas ahora que eres una adulta. Ya no es tu imagen paterna de niña la que te daña sino la que has forjado en tu mente.

Hagámoslo por nosotras mismas. Aventúrate a vivir de una forma sana emocionalmente. Cuida de ti manejando adecuadamente tus emociones. La presencia de la reconciliación paterna en tu vida te vuelve independiente. Todo desprendimiento va acompañado de una sensación de paz interior.

Publicado en:

http://consejosdelconejo.com/2015/08/30/las-heridas-del-padre-ausente/









Fuente: lamenteesmaravillosa.com
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