Se re-acomodan las piezas.
En política nada permanece todo está en constante cambio. Las miras políticas de operadores y proyectistas van según las circunstancias, en Nuevo León, inicialmente apuntaban hacia el 2018, hoy van un poco adelante. En “Palacio de Cantera” está dejando de hablarse de sucesión anticipada y empieza hablarse de movimientos y ajustes dentro del gabinete estatal, sería ingenuo pensar que a estas alturas fueran realizados bajo los lineamientos y el rumbo estratégico de un plan de gobierno.
Los posibles enroques deberán obedecer primordialmente al derrumbe de la “sucesión anticipada”, pues de sus resultados se moldeará el escenario de la cercana-lejana sucesión gubernamental (Los empresarios que alimentaron, económicamente, el “proyecto Bronco” , a diferencia de los políticos, consolidan sus proyectos, a largo, mediano y corto plazo ¿es este el caso?).
En este contexto, los cambios ya iniciaron, y aunque Fernando Elizondo sigue conservando el título de Coordinador Ejecutivo de Gobierno del Estado, sus funciones fueron transformadas, quedando como Administrador de dos áreas estratégicas: educación y desarrollo social.
Cabe destacar que Elizondo, en caso de una sucesión anticipada, era ubicado como el candidato “natural”. Mas con el cambio de escenario llama la atención que se le asignara una función estratégica por impacto al dirigir las inversiones en los programas de educación y desarrollo social.
De no darse cambios de escenario, a corto plazo, la nueva función de Fernando Elizondo podría ubicarle como candidato “natural” en la cercana-cercana sucesión.