Crecimiento a tasas récord, estabilidad en una región convulsionada, es también semillero de futbolistas y tiene una fábrica de películas a la americana, Ghallywood. Último pero no menos importante: se sumó al club petrolero
¿Adivine cuál es el país que más creció en el mundo durante el año 2011? Sí, es la República de Ghana, en África Occidental, sobre el Golfo de Guinea. Allí quedó embargada la Fragata Libertad, el buque escuela de la Armada argentina, desde que un fondo buitre interpuso un recurso judicial ante los tribunales de esa nación africana, en reclamo por bonos que siguen en default.
Además de haber registrado un 17% de crecimiento de su PBI durante el año pasado, Ghana pertenece, con China y Camboya, a un terceto de países que, desde el año 2000, crece a tasas anuales superiores al 10 por ciento.
Además de inscribirse en la tendencia mundial que impulsa hacia arriba a casi todas las economías emergentes, las causas de esta expansión son en buena medida de orden político. Con estabilidad institucional, alternancia en la cúspide del poder y ausencia de conflictos o tensiones internas, Ghana se ha vuelto un mercado atractivo para los inversores por el contraste con vecinos como Costa de Marfil o Nigeria antes favoritos- que viven un incremento de la violencia política.
La de Ghana sigue siendo una economía esencialmente primaria. Por mucho tiempo fue el primer productor de cacao, hasta que Costa de Marfil le quitó ese podio. También es un gran productor de bauxita y aluminio y, en menor medida, de oro, diamantes y manganeso. Su industria, modesta aún, está sin embargo más desarrollada que la de otros países africanos: metalurgia, neumáticos y refinería de hidrocarburos.
En el año 2007, Ghana hizo un importante descubrimiento de petróleo off shore. La producción se inició en diciembre de 2010.
El país es considerado un modelo de democracia en una región acostumbrada a ver a líderes algunos surgidos incluso de la lucha anticolonial- perpetuarse en el poder y tomar el camino del autoritarismo. En julio pasado, un acontecimiento inesperado puso a prueba la estabilidad ghaniana. El presidente John Atta Mills (foto izquierda), un hombre que gozaba de gran popularidad interna y de prestigio internacional, murió súbitamente a los 68 años, afectado al parecer de un cáncer de garganta. Su vicepresidente, John Dramani Mahama (derecha), asumió el poder interinamente hasta las elecciones presidenciales que tendrán lugar en diciembre próximo.
Atta Mills presidía Ghana desde el año 2009, tras ganar las elecciones al oficialismo de entonces por un estrecho margen del 1 por ciento. Se le reconoce a su mandato el haber impulsado la prosperidad del país.
Fuente: www.infobae.com