Nuevo León, el industrioso “Motor de México”, el lugar de la abundancia y la bonanza, tiene machones en vertiginosa picada, cayendo hacia el averno y la oscuridad, en que está al día la violencia sexual, embarazos de niñas, desnutrición infantil crónica y aguda.
Tal “hoyo negro” nuevoleonés, lo es la colonia Alianza, ubicada en Monterrey. Aquí, abundan la pobreza y pobreza extrema, abundan los niños enfermos por consumir agua contaminada, por desnutrición aguda, por enfermedades prevenibles y curables, por falta de vacunas, medicamentos o servicios médicos y por la indiferencia del Estado para prevenir y atender a estos grupos
La Alianza exhibe indicadores vergonzantes, producto de olvidos a de gobernantes acostumbrados a dar la espalda al bienestar social de la población.
La indignante situación de la niñez y juventud, fue confirmada por integrantes del Congreso Nacional Ciudadano, quienes se lamentaron por las condiciones descritas y otras más, que existen, y decidieron iniciar una jornada, para buscar revertir la escasez de políticas públicas y de sistemas de protección para estos sectores sociales vulnerados.
Tal situación, obliga a recordar al Estado y Gobernantes, que tienen la obligación de proteger, garantizar y observar la debida vigencia de los derechos, que en cumplimiento de las obligaciones internacionales aceptadas por el Estado, no pueden ignorar el deber de proteger y observar el interés superior del niño, pues tal como sucede, parece que los Gobernantes pretenden olvidar esas obligaciones ineludibles.