La naturaleza nos ha cuidado y nosotros no hemos devuelto el favor. Por miles de razones. No sólo por codicia ni por pura maldad. Aunque en este caso, ambas son las razones principales de la tristeza que se refleja en el negro pelaje y los poderosos pero frágiles movimientos de este gorila. Si así como en la foto, el vínculo entre hombre y animal es tan inspirador, ¿porque es tan raro entonces?
La simbiosis se ha perdido lastimosamente. Hoy, es más un parasitismo que una convivencia balanceada. Sin darnos cuenta, los que sufrimos somos nosotros mismos. ¿Si así tratamos a los que no se pueden defender, a donde paramos?
Este gorila es uno de miles que lastimosamente pierden a sus padres gracias a cazadores furtivos. Phil Moore usa su cámara para capturar la triste realidad. En el 2012, Phil tomó una serie de fotos mientras se encontraba en la República Democrática del Congo. La delicadeza de las fotos sólo aumenta la verdadera tristeza detrás de ellas.
Y sólo pensar que la foto es a penas una fracción diminuta de la realidad. El gorila huérfano, está siendo cuidado en un orfanato en la sede central del Parque Nacional de Virunga en Rumangabo.
Pero esto va más allá que sólo cuidar a estos increíbles guardianes de los templos esmeralda.
El vínculo que tenemos con estas criaturas lastimosamente no es tan sensible como quisiéramos. Por desgracia, la deforestación en masa no sólo daña el hábitat de los gorilas y otros animales, si no que también resulta en un tremendo daño a la jungla y el medio ambiente en general.
Cada día 80,000 acres de selva son destrozados en nombre del dinero. Compañías leñadoras, de agricultura y minería son de las que mas se benefician de este dañino proceso.