Los intelectuales ayudaron a construir el México independiente del discurso sobre la soberanía de Francisco Primo Verdad en 1808 a la crisis de represión sindical de 1958 que llevó a intelectuales como Octavio Paz a exigirle al gobierno atender las demandas de los trabajadores, no aplastarlas.
El periodo de protesta fue corto: 1958-1968, con cuando menos una docena de desplegados de intelectuales apoyando a los estudiantes y exigiendo espacios democráticos. De 1969 a 1978, los intelectuales se dividieron entre los funcionales al sistema, como Fernando Benítez, Carlos Fuentes y Carlos Monsiváis, los independientes como Octavio Paz y los revolucionarios como José Revueltas.
La reforma política de 1977 metió al país en un nuevo sistema de partidos y en un juego parlamentario más plural con el Partido Comunista en el Congreso y los intelectuales regresaron a escribir, sólo que no sobre la realidad, sino sobre realidades ficticias o tangenciales de la realidad real (valga la redundancia). Varios se quedaron colaborando con el poder (Héctor Aguilar Camín) y otros se refugiaron en las universidades.
Los intelectuales son, aún a su pesar, líderes sociales, pero…donde están.