9 febrero 2016
Volvieron los sueños, me refiero a los que viven en las noches de tormenta y satén. Agua fresca brotando de un cielo infinito, un pasillo estrecho y muy largo, con paredes, suelo y techo, de cristal. Gente invisible que me abraza y siento, plañideras que exponen sus insonoros lamentos con eco catedralicio y un enorme becerro de oro cantando una letanía indescifrable. Nadie vive, nadie muere, el tiempo no pasa, solo lamentos, voces lejanas y un suspiro cercano … ¿Enrique … estás soñando otra vez?
Alguien dijo alguna vez, (que es lo que se dice, siempre, cuando quieres profetizar sobre lo que vas a inventar a continuación), que los sueños son fiel reflejo de alguna oculta herida en la memoria, de alguna pena sin redimir o de algún inreconocido pecado. Quien sabe, la realidad, que es siempre más aburrida que los sueños, se acaba imponiendo aunque permanezcas o quieras permanecer, felizmente, en el mundo de la fantasía. Qué lástima que, de vez en cuando, algo o alguien, te recuerde que eres mortal.
Fuente: etarrago.tumblr.com