Sumamente curiosos resultan las denominaciones que da a sus muebles y accesorios ese imperio de la industria de bajo coste: Ikea, surgido en un pueblito sueco gracias al empeño y perseverancia de Ingvar Kamprad, quien comenzó vendiendo cerillas más baratas, compradas al por mayor en Estocolmo, las cuales repartía en bicicleta, pero poco a poco fue incursionado con otros artículos hasta llegar al mobiliario.
Denominó a su negocio IKEA (Ingvar Kamprad Elmtaryd Agunnaryd), a partir de los nombres de la granja donde se fundó la empresa en la localidad de Agunnaryd, incluida también en el identificativo, allá por la década de 1940.
Algo similar hizo con los muebles, convirtiendo esta iniciativa en un acertijo un tanto chistoso para quienes no entienden esa identificación de Vittysjo, Klubbo, Lantliv, Boholme, Dåtid, Samsplet, Skogaby.
Un sitio web estimula a los interesados a adivinar si determinado nombre es un mueble de ikea o un grupo de música rock, tal ha sido el alcance de ese detalle que algunos vinculan con la presunta dislexia de Ingvar kamprad, quien prefería hacer eso para recordarlos mejor.
CIUDADES, LAGOS Y FLORES EN DENOMINACIONES DE IKEA
Nombres de pueblos, ciudades o de personas, de ríos, lagos y accidentes geográficos, así como de plantas, flores y piedras preciosas, figuras geométricas o simples términos gramaticales tienen las creaciones de Ikea, pero al estar en otro idioma bien difícil que resulta entenderlos y pronunciarlos a quienes hablamos español.
Aseguran quienes han descifrado tales recovecos, que el quid de la cuestión está en que cada categoría de producto pertenece a un país distinto. Y de igual forma aparecen los de Suecia, Dinamarca, Finlandia, Escandinavia, por citas algunos, en mesitas de noche, estanterías, sillas de comedor, pomos de puerta que jaboneras.
En tanto Ingvar Kamprad seleccionó nombres masculinos como Billy o Micke para muebles de oficina, y femeninos tales como Merete, para cortinas y telas al corte, mientras apelativos de plantas, flores y piedras preciosas corresponden a ropa de cama.
Y a aquellos productos como accesorios de montaje los bautizó tal cual si fueran figuras geométricas o simples términos gramaticales como Funktional.
Por su parte, el mobiliario de jardín tiene nombres de islas escandinavas, los productos destinados a los niños los identifican con denominaciones de mamíferos, pájaros y palabras descriptivas, y los boles, jarrones, velas y portavelas los equiparan con lugares de Suecia, palabras descriptivas, nombres de especias, hierbas, frutas y bayas.
Algo muy curioso, sin dudas, que plantea muchas interrogantes y da lugar a especulaciones, aunque hay quienes afirman que no se trata de una política de marqueting, sino a la dislexia padecida por el fundador de IKEA.
BASE DE DATOS CON NOMBRES CURIOSOS
El portavoz de diseño de Ikea en Estados Unidos, Janice Simonsen, explicó a The Huffington Post, que cuentan con una base de datos en Suecia de la cual escogen los nombres, aunque precisó que el diseñador del producto o su desarrollador igual pueden proponen una nueva denominación.
Aunque cuesta trabajo pronunciarlos y entenderlos, eso no resulta un inconveniente a la hora de adquirir muebles y accesorios del imperio industrial de bajo coste que es Ikea, con artículos que gustan mucho para la decoración de hogares, oficinas, terrazas, baños, y que satisfacen tanto a los adultos de casa como a a los peque de la familia, para quienes Ikea igualmente tiene sus atractivas ofertas.
Fuente: www.sofasikea.com