(N.R) El Carnaval Multicolor de la Frontera, que se realizó en Ipiales (Nariño), el 6 de enero de 2016, desfilaron más de 80 motivos cuyos resultados son: carrozas, 1° puesto, ‘Evolución’, autor, Miguel Mejía Hernández; 2° ‘Identidad’, de Camilo Arteaga López; 3° ‘Carnaval fábrica de fantasías’, de Luis Tobar López; 4° ‘Noé, diluvio de vida’, de Germán Libardo Yépez; 5° ‘Identidad Andina’, de Jhon Jairo Pastás.
Carroza ‘Evolución’, autor Miguel Mejía Hernández. Foto: © Bernardo Andrade Tapia, propiedad registrada.
Comparsa danza: ‘Los chaucheros’, Ballet Andino Muyacán; comparsa teatro, 1° ‘Achichucas, achichay, como mi pueblo no hay’.
Disfraz individual, 1° ‘Pacha carnaval y grito del jaguar’, de Estalin E. Cuasquer; disfraz por pareja, 1° ‘Guerreras’ de Elizabeth Ramírez G.
Murga carnavalera, 1° ‘Rumba – Fantasía – Tradición, Murga Los Rumberos 25 años’, Héctor Antonio Nastar; murga tradicional, 1° ‘Los taiticos danzarines’, Club Cóndores del Sur, Diego Efraín Bolaños.
Felicitaciones a todos los ganadores hasta el 5 puesto en las anteriores modalidades, quienes se hacen acreedores al premio otorgado por la Organización del Carnaval. Y a todos los participantes que con su esfuerzo, talento, creatividad y dinero, hacen vibrar de emosión a todos los ipialeños, de la exprovincia de Obando, del Ecuador y turistas extranjeros.
El 7 de enero, con el boulevar de carrozas (muestras en concentración estática) en el barrio el Charco, se realiza el festival del cuy en este sector turístico de la ciudad. Luego visita de turistas al Santuario de las Lajas, y comercio en general.
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El cuy, un sello de la idiosincrasia nariñense
Por María Alejandra Toro Vesga, 7 de enero de 2015. En: eltiempo.com
El Festival del Cuy da fin al Carnaval de Negros y Blancos en Pasto. “Este festival permite que nosotros los campesinos saquemos a relucir nuestra identidad, que es el plato típico de Nariño, el cuy”, dice Andrea Viviana Rojas, una joven de 24 años. Se refiere al Festival del Cuy, cuya undécima edición se realizó este miércoles (de 2015) y que fue organizado por la Alcaldía de Pasto y la Secretaría de Agricultura.
En este día, en el que eje central es este animal, se busca ayudar a los campesinos de la región, como es el caso de Rojas, quien llegó a la Unidad Deportiva Recreativa Ambienta (UDRA), en Obonuco, proveniente de la vereda Santa María, del corregimiento de Catambuco.
Desde las 8 de la mañana, los 62 puestos participantes empezaron a alistar los cuyes para el público, que poco a poco fue llegando al lugar. Ya a las 10 de la mañana se veía a la gente comiendo cuy, acompañado con papa pastusa o crispetas.
Mientras tanto, los niños más pequeños jugaron con sus perros en el velódromo o en las pistas de bicicross y patinaje que hay en el lugar. Además de los cuyes se ofrecieron platos como el marrano horneado, ‘frito’, sancocho, espinazo, picadillo de cerdo y champús, entre otros. (Lea también: Pasto remató Carnaval de Negros y Blancos con exaltación al artesano)
Este último fue uno de los que trajo Marleny Doris Villota, quien junto con su familia llegó desde Genoy para vender 70 cuyes, dos marranos y las empanaditas de añejo. “El champús lo hacemos con maíz amarillo, se pone a moler y después se lo cocina con hartas yerbitas naturales. Se sirve con mote, piña y lulo”, dijo.
Tanto Rojas como Villota coinciden en que el secreto para preparar un buen cuy es la sazón, que consiste en echar, en las cantidades precisas, sal, ajo y en algunos casos cebolla.
“Uno lo sacrifica, luego lo pela con agua caliente y le saca el pelo, también las vísceras. De ahí se le echa la sazón y se asa al carbón”, explica Villota, al mismo tiempo que gira varios cuyes en un asadero hecho con la mitad de un barril y cuyo calor se mantiene con ayuda de carbón y el fuerte viento del lugar.
Este festival, además de ayudar al sustento de las familias campesinas también permite que los turistas que quedan en la ciudad degusten este plato, que se consigue desde 25.000 pesos en adelante, además de ver artesanías o la ya conocida carrera de cuyes, donde disfrazan a algunos de estos animalitos.
De esta forma, en este evento, que parece un gran bazar en donde las familias se sientan en el pasto (yerba) y en las mesas para comer este plato típico, sin cubiertos, todo es con la mano, y en el que se pueden llegar a vender hasta 13 mil de estos animalitos. También es un espacio para oír música popular, de la mano de Don Medardo y sus Players o la Banda Show Internacional.
El cuy se puede ingerir asado, frito e incluso apanado. Es un plato tradicional que se cría y come ampliamente en Nariño y también en Perú, Ecuador, Bolivia y otros países. Se dice que fueron los Incas y los Paracas, quienes criaron los cuyes hace más de 500 años.
María Alejandra Toro Vesga
Cultura y Entretenimiento
Publicado en:
http://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/festival-del-cuy-y-la-cultura-campesina-en-pasto/15066756
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El Festival del Cuy el 7 de enero en Pasto
Por: Jorge Enrique Tello Chávez
En Facebook, enero 6 de 2016
Para el cierre de nuestro Carnavales de Negros y Blancos se ha programado para el día, jueves, 7 de enero el Festival del Cuy, evento ya tradicional en nuestras fiestas, que desde muy temprano nuestros campesinos venidos de La Laguna, El Encano, Catambuco, Anganoy, Obonuco, Genoy, Mapachico, Gualmatán, El Río Bobo y El Campanero, se dan cita en La Unidad Deportiva Recreativa y Ambiental, en donde la Administración del Alcalde Jimmy Pedreros, intentó construir un estadio a la altura de los mejores de Suramérica, cuyas aspiraciones fueron negadas por el Consejo de Estado, por estar en una Zona de Alto Riesgo, ante la amenaza de erupción del Volcán Galeras.
Es una verdadera exposición cuyícola en la cual, ellos nos dan a conocer de manera detallada la manera de la crianza de este roedor, muy apetecido y que se ha convertido en nuestro plato típico para degustarlos con nuestros familiares que llegan del interior del país o del sinnúmero de turistas, que buscan deleitarse con el CUY, que por estas épocas se agota en los principales asaderos de la ciudad.
Se asegura que en este Festival del Cuy, se sacrifican cincuenta mil ejemplares y su precio llega a cotizarse a un valor de cincuenta mil pesos, si es que se lo consigue desde muy temprano en la UDRA muy cerca del corregimiento de Obonuco.
Quiero transcribirles apartes de mí Crónica Comidas y bebidas de Nariño, que aparece en el No. 122 de la revista Estafeta, de diciembre del 2015, bajo la dirección del doctor Nelson Jairo Dávila Figueroa, en cuyos apartes doy a conocer la manera de prepararlo.
Nuestro plato típico el cuy
El cuy pequeño roedor criado en los pisos en tierra de las cocinas de las casas campesinas o en galpones especiales y enmallados, que se han diseñado con grandes técnicas en los últimos años, siendo su cría asignatura especial en las Universidades locales. Su alimentación se basa en pastos tiernos, cáscaras de papa, hojas de la planta de maíz y a su lado pequeños recipientes de agua, que garantizan su cría y reproducción, que es muy benévola, entregando en cada parto hasta seis críos, que aumentan la población de cuyes manera considerable, constituyéndose en una verdadera industria gastronómica en el sur del país.
El sacrificio del cuy, se realiza mediante la opresión de su cabeza contra el piso o el filo de la hornilla, hasta quebrantar sus huesos y producir su muerte. Se lo toma de las patas traseras, para lograr su desangre y luego pasa al pelaje, con la introducción del animal en una olla con agua hirviendo en la hornilla y fácilmente se arranca el pelo de pies a cabeza, dejándolo completamente listo para ser abierto.
Se le hace una incisión con un cuchillo bien afilado en su abdomen, se le extraen las vísceras como esófago, estómago, hígado, pulmones, intestinos grueso y delgado, se arranca con sumo cuidado la vesícula biliar, que es una bolsita de color verde, que está junto al hígado, cuyo contenido no debe ser desparramado en el animal y botarla inmediatamente, porque si se deja caer ese líquido, se echa a perder la carne y se torna muy insípida y amarga.
Luego se adoba al animal con comino, sal, cebolla, ajo y aceite vegetal, que se embadurna por la parte interna y externa, y se lo cuelga a marinar al aire libre o en el refrigerador, para que penetren los condimentos. Se alista la hornilla con brasas candentes de carbón, se instala un ladrillo adobón en la parte posterior y una vez ensartado el cuy, en la vara larga de madera, se lo coloca a asar, dándole vueltas y más vueltas cerca del fuego, sin dejar que se queme, sino que se ase parejo en todas sus partes.
Una vez se ha dorado completamente, se sirve bien calientico en bandejas acompañado de una buena porción de papa pastusa, ají con maní y cebolla, crispetas o palomitas de maíz y de sobremesa, la tradicional cola o limonada La Cigarra y otros acostumbran hacerlo con cerveza y cola Cigarra, el tradicional refajo.
En la actualidad hay muchos Asaderos de Cuyes en Pasto, como los tradicionales Catambuy, Cuyquer, Tipicuy y los Cuyes de Pinzón. Al igual que los de el Charco en Ipiales y los del corregimiento de Pinzón en Túquerres.
Con estas semblanzas doy por terminada mi Serie de Crónicas sobre los Carnavales de Negros y Blancos de Pasto, que son un gran orgullos para los pastusos y nariñenses, para Colombia y el mundo, al ser Declarado Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, el 9 de septiembre de 2009, constituyéndose en las Fiestas más Populares de Colombia en todos los tiempos.
Cali, enero 6 de 2016
Publicado por Jorge Enrique Tello Chávez
En:
https://www.facebook.com/jorgeenrique.tellochavez/posts/10204364576273910
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(N.R.) Nota de la Redacción.
Fuente: www.eltiempo.com