31 diciembre 2015
Se pasó el tiempo, se dejó ver la última hoja del calendario de este poco agradable pero nada despreciable año 2015 y lo hemos celebrado con un encuentro televisado en todas las estancias de mi querido Ateneo … hoy tocaba concierto, hoy tocaba darle gracias al que se va. Y cuando me tocó anunciarlo les dije algo que me sale siempre cuando apenas cierro los ojos … y lo veo: “Siempre pensé que la belleza existía hasta que un día la encontré. No tenía cara, no tenía alma, no era tangible, solo se percibía. Era algo inexplicable e inimaginable. Era distinto”. Y se hizo el silencio … y nos dejamos abrazar por la música y por el embrujo de ese tan especial Hallelujah.
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es