El trago destruye las facultades cognitivas de niños y adolescentes

 
Related

Historia de amor , promesa de casamiento en el lecho de muerte

Bernardo Andrade Tapia
1094 points

Tragedia en Colombia, camión cisterna con gasolina se volcó e incendió: 7 muertos 50 heridos

Bernardo Andrade Tapia
438 points



Most recent

Cómo la solidaridad comunitaria impacta el bienestar mental en la Ciudad de México

Hablemos de eso
12 points

¿El inhalador no le hace efecto? El error común que impide que el remedio llegue a los pulmones

Salud
14 points

El grito del hielo que se derrite ante la indiferencia del mundo

Enrique TF
8 points

Vida, amor, familia

Enrique TF
10 points

¿El fin del empleo tradicional? Jóvenes colombianos le apuestan a la 'Creator Economy' para independ

Prensa
12 points

Hogueras que ya no arden igual

Enrique TF
12 points

La conexión entre arte y salud

Hablemos de eso
10 points

El Rol de la Juventud en la Transformación Social en México

Hablemos de eso
12 points

'Diseño de sonrisa' en redes: las señales de alerta que indican que su dentadura está en riesgo

Salud
6 points

¿QUÉ PIENSAN REALMENTE LOS MENORES DE 30 AÑOS?

Enrique TF
10 points
SHARE
TWEET
El consumo temprano de alcohol tiene efectos negativos en la memoria y la capacidad para razonar. El consumo crónico de trago en jóvenes ha sido relacionado directamente con al menos 25 enfermedades: Augusto Pérez, Ph. D

 El trago destruye las facultades cognitivas de niños y adolescentes

Por Carlos Francisco Fernández, en el tiempo.com, diciembre 13 de 2015. Según el estudio 'Consumo de alcohol en menores de 18 años en Colombia (2015)', el 20 % de los menores de edad consumen licor semanalmente. Foto ilustrativa en: protestaurbana.com

Que un niño o un adolescente tome trago es reprobable, por razones que van más allá de lo estético o lo moralmente aceptado.

Múltiples estudios coinciden en que la ingesta de alcohol a temprana edad no solo actúa como un disparador de conductas temerarias, oposicionistas e irresponsables, sino que afecta a todo el organismo, a veces, de manera irreversible.

El problema es que de acuerdo con el segundo estudio ‘Consumo de alcohol en menores de 18 años en Colombia (2015)’, los niños están empezando a consumir licor a los 12 años, en promedio, y se calcula que alrededor del 20 por ciento de los menores de edad beben licor semanalmente. Es decir que caen en el rango de consumo problemático.

Juliana Mejía, una de las investigadoras principales del estudio de la Corporación Nuevos Rumbos, advierte que es urgente prestarle atención a este fenómeno, pues la ingesta de trago durante la infancia y la adolescencia “altera el desarrollo del sistema nervioso central, que en esas edades está en pleno proceso de construcción y consolidación”, explica.

De acuerdo con Mejía, esto trae consecuencias sobre el desempeño intelectual, el aprendizaje, el control motor del cuerpo y la formación de la corteza cerebral, encargada del procesamiento de todas las funciones cerebrales superiores.

Augusto Pérez, Ph. D, director de Nuevos Rumbos y quien encabezó este trabajo, señala que hay mucha evidencia científica que apunta a que el consumo de licor en edades tempranas disminuye la efectividad en las conexiones entre diferentes partes del cerebro y la comunicación entre ambos hemisferios de este órgano, “debido a la peligrosa disminución del volumen y densidad de estructuras como el tálamo, el putamen, la corteza prefrontal, el hipocampo y el cuerpo calloso”, explicó.

No le falta razón al investigador. Un equipo de científicos estadounidenses publicó en marzo del 2014, en la revista Alcohol and Alcoholism, un estudio que demostró que la ingesta de alcohol en edades tempranas causa fenómenos inflamatorios en el hipocampo y en la corteza prefrontal, por déficit en los procesos de neurogénesis activa, que pueden desencadenar déficits cognitivos importantes.

Otros trabajos de las universidades de Duke y San Diego, del 2006 y el 2008, respectivamente, demostraron que beber trago antes de los 21 años, que es la edad en la que el cerebro alcanza su máximo desarrollo, bloquea de manera significativa el proceso de madurez de este órgano.

“Esto es grave: quiere decir que se alteran, entre otras funciones, el raciocinio, la capacidad para resolver problemas, el control de los impulsos, la memoria a largo plazo, la atención y la capacidad para abstraer”, advierte Pérez.

En febrero del 2014, los investigadores Ward, Lallemand y De Witte divulgaron, también en Alcohol and Alcoholism, un estudio que confirmó que tales déficits derivados de la ingesta de trago en esta etapa de la vida desembocan en un bajo rendimiento académico, secundario a procesos de aprendizaje mucho más lentos y a una disminución de la atención, la memoria y el curso lógico del pensamiento.

Otro estudio del National Center on Addiction and Substance Abuse, de la Universidad de Columbia (Nueva York), ya había demostrado que esta clase de consumo tiene una relación causal directa con la deserción y el ausentismo escolar. Sus investigadores cuantificaron en cinco veces más la probabilidad, en estos estudiantes, de abandonar la escuela, en comparación con quienes no beben.

Una investigación de Pridemore y Grubesic, publicada en el 2012 en la revista Drogas y Alcohol, que asoció el consumo de licor con violencia en zonas urbanas, confirmó un aumento en riñas, acoso, daño violento y lesiones personales entre adolescentes y jóvenes.

Quienes beben tienen una mayor probabilidad de participar en riñas o ser víctimas de actos violentos, incluido el abuso sexual, el asalto agravado y los robos.

Mejía pide, además, no perder de vista el hecho demostrado de que la ingesta temprana de licor es una de las puertas de entrada al consumo de (y posterior adicción a) otras drogas.

No solo el cerebro sufre

El consumo crónico de trago en jóvenes ha sido relacionado directamente con al menos 25 enfermedades. Según Augusto Pérez, hay evidencia científica que demuestra, de manera contundente, que el alcohol atenta contra el sistema de defensas del cuerpo, lo cual lo predispone a infecciones; también se ha comprobado que aumenta la probabilidad de desarrollar diabetes, elevar la presión arterial, generar arritmias y sufrir disminución de la fuerza en la contracción cardíaca.

Un estudio de Juan Caballería y Albert Parés, divulgado en la revista ‘Adicciones’, en el 2006, encontró que el consumo temprano de licor altera la absorción de nutrientes en el intestino, promueve daños hepáticos y atenta contra la estructura de los huesos y el funcionamiento del sistema endocrino.

“Es claro –señala Juliana Mejía– que existe suficiente evidencia científica que justifica todas las acciones conducentes a llevar el consumo de trago entre niños y adolescentes a cero. Ese tiene que ser un compromiso de toda la sociedad”.

Investigación y redacción: CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ
Asesor médico de EL TIEMPO

Publicado en:

http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/salud/consumo-de-licor-en-ninos/16456346



Fuente: www.eltiempo.com
SHARE
TWEET
To comment you must log in with your account or sign up!
Featured content