a lujuria y el despropósito inundaban las calles, los coches y los cuartos de baño de la ciudad loca. Al ritmo en muchas ocasiones del periko o la pastilla de colores. Siempre que salia de fiesta, mi objetivo era seducir y conquistar. El resultado es que mas veces de las que me hubiera imaginado, entraba acompañado en mi guarida canalla. Cuando no era así, tampoco me frustraba y eso me salvaba de los otros. Al día siguiente tan solo me preguntaba : ¿ Que ha fallado ? . Pero la ...