Aborto: Genocidio ad portas del siglo XXI?

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Aborto: Genocidio ad portas del siglo XXI?


Según cifras oficiales de la OMS (Organización Mundial de la Salud) 46 millones de abortos inducidos se producen al año en el mundo. 46 millones de vidas humanas que son cruel e injustamente ejecutadas antes de nacer. Sí, porque a esta altura resulta extemporánea toda discusión acerca del concepto “vida humana” cuando la ciencia está conteste en que lo es.

Frente a esta realidad cabe preguntar si estamos ad portas de un genocidio legalizado en el mundo o es que ya la vida misma perdió su sentido y orientación. Estamos hablando de las vías de exterminio selectivo, por razones muy ajenas a materias de salud o como mecanismo de protección de la vida de la madre. Se trata simplemente de un acto cuyo fin está muy lejos de la promoción de los derechos de la mujer.
Genocidio procede de genos (del griego: familia, tribu, raza o pueblo) y -cidio (del latín -cidere, forma combinatoria de caedere, matar), y fue acuñado en términos jurídicos por Raphael Lemkin, a propósito del acto criminal cometido contra el pueblo armenio por parte el Imperio otomano, a partir de 1915. La finalidad de todo genocidio es el exterminio y ello se diferencia y aleja de la creencia que toda guerra se puede constituir en acto genocida, toda vez que esta última tendrá como fin el dominar las fuerzas enemigas, sin necesidad de acabar sistemáticamente con un grupo, nación o etnia

Una de las causales para considerar el acto genocida como tal son todas aquellas “medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo” Hay quienes dicen que la práctica abortiva es individual, personal y corresponde a una decisión de la mujer. Cuando existe un ataque sistemático sobre la vida humana, con cifras tan alarmantes, a nivel mundial, no podemos pensar que se trate de un acto aislado y mucho menos personal. En consecuencia, el acto, al ser masivo, requerirá de la confluencia de grandes organizaciones para su efectividad. Para nadie resulta desconocido ni sorprendente, hoy en día, que IPPF (Federación Internacional de Planificación Familiar) sea la prestadora de servicios de aborto más grande a nivel mundial y que preste asesorías a entidades mundiales interesadas en imponer el aborto como “vía de solución”.

En vista de lo anterior ¿qué nos lleva a hablar de genocidio y no asesinato? Un asesinato será siempre tal en la medida que se pretenda la muerte intencional de personas de modo aislado, en tanto el genocidio es "una negación del derecho de existencia a grupos humanos enteros" Y esta diferencia es relevante. Al hablar de aborto sabemos que el grupo objetivo son los nonatos o nasciturus, no son personas individualizadas, sino aquellos que permanecen en el vientre de la mujer y cuyo sentido es, en términos globales, acabar con futuras vidas y generaciones. La motivación del acto genocida, a través del aborto, no es de carácter político ni social, trasciende estas materias, la supera. La razón de ello tiene sus bases en dos elementos: economía y poder, el control y dominación sobre las sociedades globales.

Resulta curioso que de los 46 millones de abortos inducidos anuales, el 78% correspondan a países en vía de desarrollo. Existe, por cierto, una pretensión en la merma demográfica de estas naciones y un control exhaustivo por parte de las grandes potencias mundiales. Una suerte de “limpieza étnica” en pleno siglo XXI. Si tomamos como referencia el genocidio perpetrado en la época nazi contra los judíos ¿es posible no hablar en los mismos términos para 46 millones de vidas humanas destruidas antes de nacer al año? ¿Estamos avalando una ideología que sostiene que, así como los judíos para los nazis eran el “origen de todos los males”, los no nacidos también lo son?

Actualmente existe una organización llamada InformAborto, cuya finalidad es realizar campañas de educación ciudadana. Su mecanismo educativo pasa por la exhibición pública, mediante imágenes en camiones, de niños abortados, como muestra de la realidad de dicha ocurrencia. Sin duda, son imágenes que nadie quiere ver, sin embargo, la sociedad se ha vuelto insensible a todo discurso argumentativo en torno a la vida humana y se ha creado la necesidad de expresar en términos gráficos o visuales esta situación. InformAborto, de este modo establece similitudes conceptuales entre lo que es el aborto con otro tipo de genocidio, ya sea nazi, otomano o del ejército estadounidense contra los indígenas. Sólo mediante este sistema, cualquier persona común comprende que lo que es abortado es una vida humana y también deberá reconocer, en términos intelectuales honestos, que estamos frente al mayor acto de violencia contra un inocente y la mujer. Más aún, si de honestidad hablamos, nadie puede desconocer su sentido de profundo delito o crimen de lesa humanidad.

Conforme a la definición de genocidio presente en Webster’s New World Encyclopedia, Prentice Hall General Reference (1992), éste es "la destrucción premeditada y sistematizada de una nacionalidad, raza, religión, política, cultura, origen étnico, u otro grupo definido por los exterminadores como no deseado." Si aplicamos esta definición al aborto, podemos concluir, tal como señala Gregg Cunningham, director ejecutivo de la organización “Centro para reformas en Bio-Etica” (CBR) que dicha definición se aplica perfectamente al aborto. “La "nacionalidad" del grupo exterminado es Americana, el grupo de los "no deseados" son los niños no nacidos, y ellos están siendo destruidos a un índice de casi 1 por cada 3 niños concebidos. Ellos están siendo asesinados dentro de una red de centros de matanza bien elaborada y desarrollada.” (al respecto ver http://www.abortionno.org/ )
Sin lugar a dudas estamos frente a un “crimen de odio” Pero ¿puede una mujer no querer a un hijo que viene en camino? Más del 90% de las mujeres que deciden abortar en nuestro país tiene por motivación la forma coercitiva dentro de su entorno, el miedo, el abandono, la presión de una sociedad exitista, que ve en los embarazos causa de juzgamiento y condena, si no surgen dentro de los parámetros de moralidad y productividad. Como mujer y conocedora del tema sé que ellas no desean un mal, no desean terminar con la vida de otro ser humano, de un ser gestante, que no eligió venir al mundo, no lo pidió, y sin embargo, está frente a la encrucijada cruel e injusta de quien sabe, conscientemente, que se trata de una nueva vida y unos poderes facticos que la llaman a abortar.
Corporación Humanas, representada por la abogada Daniela Quintanilla, publicó una columna con fecha 16 de abril del año en curso, cuyo título fue “Tres causales y maternidad voluntaria: Cerca del primer paso” (Columna que fue eliminada posteriormente del medio recurrido). Basta un breve análisis para vislumbrar su desarrollo. Expresaba claramente que la finalidad de la entidad no es la despenalización del aborto, éste resultaría un mero trámite, tal como ha sucedido en el resto del mundo que inicia la legalización bajo el pretexto de las 3 causales. El fin es que, en el corto plazo, se establezca el derecho a abortar por el simple deseo de decidir “libremente” sobre su objeto que no es otro más que su cuerpo. No cabe duda que el error yace en que no se trata de su cuerpo, sino del cuerpo de un tercero. Pero más grave resulta constatar que en los países con legislación permisiva el aborto pasó de ser condicionado bajo causales a libre y hoy tiene carácter de obligatorio, como única salida. Las coerciones parentales, empresariales, la negativa de las asistentes sociales a presentar otra ayuda que no sea el acceso al aborto o la venta de modo acosador, son algunas de las realidades que se producen en los países que se denominan “desarrollados” (Ver: Juan José Montes “Secretos. 15 mujeres se confiesan” Ed. Edibesa).
La sociedad se construye en base a personas, el avance social sólo es posible con el recambio generacional que facilita una vía de desarrollo y progreso global. Caer en la trampa de los derechos y la libertad individual en esta materia es caer en la dominación y sometimiento de las grandes fuerzas de poder. La desvalorización hacia la figura de la mujer, el sometimiento inescrupuloso hacia quienes son fuentes de divisas, nos lleva a tener la certeza que la mujer no es más que un medio de rédito económico e instrumento de poder a nivel mundial, donde, mediante el engaño de erigir su derecho a decidir, a la libertad del uso de su cuerpo, se quiere controlar la demografía de países en via de desarrollo y someter a su arbitrariedad mediante el poder a los mismos.
Chile aún está a tiempo de decir No al aborto. No a un genocidio, vía de exterminio sin retorno.

Andrea Balbontín Nesvara
Twitter: @andrea_provida


Fuente: andreabalbontin.es.tl
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Esteban W.
Interesante!
Andrea Balbónt&iac
Gracias Esteban. Saludos
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