22 julio 2015
Una de exhortaciones inconsecuentes … clásicas del verano
Revisaba – cual supone leer la prensa del día – el parte de guerra, estupideces, desconexión nacionalista incluida, y promesas de que “todo irá mejor con nosotros” y “abajo los nazis y el capital asesino“, cuando he llegado a la imagen de arriba … y mientras la mostraba en el superplasma del Ateneo, se me ha escapado un … “Quejarme … ¿De qué?” … ay dios mío la que se ha armado … todos, absolutamente todos, me han intentado convencer de que la calidad de vida solo es comparable en tu realidad más cercana … “En ese mundo que nos muestras, Enrique, seguro que también hay privilegios vitales y uno de ellos será, sin duda, tan solo vivir … y serán felices por ello … amigo, no debes dejarte impresionar, cada mundo tiene sus hitos de felicidad” … y así me lo hizo saber Leonor en un alarde de quererme trasladar, sin palabra alguna, un “te quiero amigo, no intentes preocuparte por arreglar algo donde no puedes hacer nada por impedir lo que pasa … eso es cosa de la conciencia social del mundo donde nos han instalado los que pueden hacerlo … y tú no puedes hacer nada por impedirlo”. Tendrá razón Leonor, o eso quiero creer, pero a mis años me molesta que sea así y que yo no pueda hacer mucho.
Fuente: etarrago.wordpress.com