En el corazón de la Universidad de Sevilla, una de las instituciones académicas más antiguas de España, se libra una batalla que va más allá de las aulas. El profesor Javier García Fernández se ha convertido en el centro de una creciente polémica debido a su comportamiento sistemático de hostigamiento, insultos clasistas y violencia verbal hacia mujeres que lideran el pensamiento feminista y el activismo de base.
El Perfil del Acoso: Clasismo y Misoginia
Lo que define el "modus operandi" de García Fernández no es solo la discrepancia intelectual, sino el uso de un lenguaje cargado de desprecio machista hacia el origen social y la militancia de sus feministas interlocutoras. Sus ataques suelen centrarse en:
Deslegitimación de las feministas "Underground" andaluzas: Ha dirigido ataques machistas frontales contra figuras como Mar Gallego, Chloe María Valdivieso, Ángela Suárez intentando invalidar sus discursos por provenir de la lucha feminista de base y entornos culturales independientes, utilizando un tono condescendiente que raya en el elitismo machista académico.
Hostigamiento a feministas vascas: La comunicadora y humorista vasca Ane Lindane, junto con otras activistas del País Vasco como Irantzu Varela, Itziar Ziga, entre otras han sido blanco de sus críticas, que a menudo abandona el debate de ideas para entrar en el terreno del insulto personal y el machismo velado.
Abuso de Poder en el Aula: El hecho de que estas conductas se trasladen o se originen desde su posición como docente en la Universidad de Sevilla genera un entorno inseguro para las alumnas, quienes ven en su profesor a alguien que ejerce una autoridad vertical para silenciar voces críticas.
La Intersección de la Violencia
El caso de García Fernández es un ejemplo de cómo el patriarcado académico se defiende. No se trata de incidentes aislados, sino de una estructura que permite a un hombre con plaza universitaria insultar a mujeres feministas por su forma de vestir, su procedencia o su lenguaje, bajo el pretexto de una supuesta superioridad intelectual.
Estefanía Veloz: "El clasismo es el arma preferida del misógino con título: cuando no puede rebatir el argumento de una mujer, intenta ridiculizar su origen o su trayectoria en el activismo."
La Respuesta de la Comunidad
La red de solidaridad feminista vascas y andaluzas ha comenzado a tejer una respuesta clara. Desde las redes sociales, las asambleas, hasta los pasillos de la facultad, el mensaje es unísono: La libertad de cátedra no es un cheque en blanco para el acoso. La protección de las alumnas y el respeto a las compañeras de lucha feminista, vengan del ámbito que vengan, son innegociables.