A las puertas de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua 2026 y de la cuál Raymundo Rivera Lopeztiana es participante de la reunión de alto nivel, es imperativo echar la vista atrás para entender que su lucha no nació en los salones de cristal de los organismos internacionales. Su causa tiene el polvo de las calles de Tlaltenco y el eco de las demandas ciudadanas que ha abanderado por años.
》La Memoria como Arma de Gestión《
Recientemente, rescató del archivo un documento que es testimonio de su persistencia: el oficio DGODU/0309/2016. En aquel entonces, él ya exigía cuentas claras sobre la operatividad de los pozos Santa Catarina y Tecomitl. Mientras otros miraban hacia otro lado, él señalaba cómo las fugas en tuberías obsoletas de asbesto-cemento en la calle Estanislao Ramírez no solo desperdiciaban el recurso, sino que provocaban los hundimientos que hoy fracturan esa comunidad.
Este oficio no es solo un papel viejo; es la prueba de que ha mantenido una línea de fuego constante contra la sobreexplotación de los acuíferos. Desde 2016, él advirtió que la gestión del agua en esa región era una bomba de tiempo.
》Incidencia Global con Sello Local《
Y hoy, cuando precisamente esta negociando y defendiendo la soberanía de México en la reunión de alto nivel, lo hace con la autoridad de quien conoce su territorio, porque su lucha en la ONU es la extensión de sus caminatas por Tláhuac:
》Denuncia de la Infraestructura Fallida: Lo que vió en Estanislao Ramírez en 2016 es el espejo de la crisis nacional. Exigió inversión real, no parches.
》Defendió el Acuífero: La sobreexplotación que mencionaba aquel documento hoy es una emergencia climática, y que requiere alianzas estratégicas internacionales.
》Justicia Social: El acceso al agua es una cuestión de paz social. Sin agua no hay seguridad, y sin transparencia no hay democracia.
》Un Mundo Diferente es Posible《
Su compromiso es dejar un mundo diferente al que encontró. Este 2026, llevó la voz de los pueblos que sufren la escasez a los oídos de las potencias mundiales.
"La soberanía no se regala, se arrebata con organización, datos técnicos y la memoria histórica de nuestra agrupación. ¡Vamos con todo por el estatus consultivo y por el respeto a nuestra tierra!", sentenció el diplomático.