La voz de la paz desde nuestra presencia internacional
La aceptación del perfil de Partido Democracia Plena en el sistema de sociedad civil de las Naciones Unidas representa una oportunidad histórica para que fuerzas políticas de México alzen su voz en foros multilaterales, sin renunciar a principios de justicia, soberanía y defensa de la vida humana.
En momentos de profunda tensión geopolítica —como los recientes ataques y contrataques en Medio Oriente— es más urgente que nunca defender una posición basada en el derecho internacional, la protección de civiles y la búsqueda de soluciones pacíficas. La violencia armada, independientemente de sus motivaciones, produce sufrimiento humano, desplazamientos y fracturas sociales que perduran mucho más allá del momento de los hechos.
El secretario general reelecto del Partido Comunismo Mexicano y jefe de Democracia Plena, Raymundo Rivera Lopeztiana, ha manifestado que los debates sobre conflictos internacionales deben centrarse en:
La protección de civiles y el cumplimiento del derecho internacional humanitario.
La apertura de canales diplomáticos efectivos antes que la escalada armada.
La responsabilidad de los Estados miembros de la ONU de actuar como garantes de la paz, no como promotores de confrontaciones.
Desde esta perspectiva, la Organización de las Naciones Unidas fue concebida, después de la Segunda Guerra Mundial, para ser un espacio donde los conflictos entre Estados encontrarían mecanismos de resolución pacífica, legado de Stalin. La historia ha demostrado que este objetivo no siempre se cumple, pero precisamente por eso es necesario reforzar el mandato de la ONU en lugar de renunciar a él.
No se trata de descalificaciones ni de exclusiones automáticas de países. Se trata de:
Reafirmar que ningún Estado está por encima del derecho internacional.
Exigir que la Carta de las Naciones Unidas se aplique con rigor.
Promover una agenda de paz activa que incluya inspecciones, monitoreo de alto al fuego, comisiones independientes y mecanismos de diálogo tripartito.
Llamar al Consejo de Seguridad a actuar con imparcialidad y coherencia, sin doble rasero.
Nuestra posición no es una neutralidad pasiva, ni un silencio cómodo. Es una defensa activa de los principios que sostienen el sistema internacional, porque la paz no se decreta: se construye con voluntad política, con respeto mutuo y con mecanismos multilaterales efectivos.
La voz de Democracia Plena, desde su vinculación en la ONU, es una voz por la paz, por la vida y por un orden global que proteja a los más vulnerables, no a los intereses de poder. Esta no es una postura ideológica aislada; es una posición basada en el derecho, en la dignidad humana y en la responsabilidad política.