07 enero 2026
Profundizaba, insensatamente, sobre el porqué me siento siempre fatal el día siguiente de Reyes. Unos dicen que es por el estrés que produce tener que ayudar a montar unas máquinas infernales, (que llaman juguetes), que llevan millones de piezas y tornillos, otros por que lo del Roscón ya se está poniendo de moda y, por tanto, eso quiere decir que debes beber, comer, saltar, hacer de Rey Mago, de mecánico y hasta de cocinero pasivo picoteando por la cocina hasta la extenuación como si en los días anteriores ya no nos hubiéramos pasado de todo. Lo peor y de ahí la loa a lo de recordar que debemos retrasar la báscula, es que ya no solo es la báscula lo que nos mata en ese temible día 7, no, es el increíble encogimiento del cinturón y de las camisas que pasan a convertirse en las de modelo reventón. En ese caso, si os miran, debéis decir que las camisas son de algodón y encogen y, ah, ese rollo solo a los amigos, a las mujeres ni se os ocurra contárselo, lo saben todo.