La amenaza de una Tercera Guerra Mundial por la invasión rusa a Ucrania ha estado siempre muy latente desde el comienzo del conflicto, en especial por los numerosos choques entre Rusia y la OTAN que han incrementado el nivel de alerta. Lo cierto es que ninguno de los dos bloques busca tensar la cuerda tanto, pero Moscú, como respuesta a las sanciones impuestas por Occidente, usa su “arma” más silenciosa y no tiene que ver con drones, misiles o aviones de combate, sino con la inmigración procedente de África para desestabilizar Europa.