26 noviembre 2025
Vivimos en un mundo de arena, frágil y movedizo, donde cada paso parece hundirse en la inseguridad. Las guerras se multiplican como tormentas que desgarran la esperanza, mientras el clima, cada vez más extremo, nos recuerda que la naturaleza no perdona los abusos.
La humanidad, atrapada en su propio laberinto de ambición y olvido, avanza hacia la autodestrucción con una fuerza que asusta. El mundo de arena se desmorona entre nuestras manos, y sin embargo, aún queda la posibilidad de construir sobre la memoria, la paz y el respeto a la tierra.
Un mundo de arena puede ser también un mundo de conciencia: si aprendemos a sostenerlo con cuidado, quizá logremos que no se derrumbe del todo.
Fuente: etarrago.tumblr.com