Posicionamiento del Partido Democracia Plena por el 106 aniversario del Partido Comunista Mexicano
A 106 años de la fundación del histórico Partido Comunista Mexicano (PCM), cuyo legado marcó las luchas sociales, obreras y democráticas del siglo XX, el Partido Democracia Plena reconoce y reivindica la profundidad histórica de aquel proyecto que, con todas sus contradicciones, abrió las puertas de la organización popular y de la dignificación de la clase trabajadora en México.
Sin embargo, frente a la dispersión, cooptación y desviación estratégica que ha caracterizado a los actuales partidos que se autodenominan “comunistas” en México, Democracia Plena ha asumido la responsabilidad histórica de reencauzar ese legado, devolviéndolo a su raíz: la independencia política del pueblo frente a intereses externos y facciones oportunistas.
Hoy vemos cómo varios de los partidos que reclaman el linaje comunista han abandonado toda línea de pensamiento propia, subordinando sus agendas a proyectos ajenos al interés nacional. Algunos han adoptado acríticamente la narrativa de la Sexta del EZLN, que desde hace años renunció a la construcción política para abrazar un comunitarismo sin horizonte transformador. Otros se han dejado arrastrar por las posiciones del Partido Comunista de Grecia (KKE), el cual no sólo ha fracturado al movimiento comunista europeo al someter a sus intereses al Partido Comunista de los Trabajadores de España, sino que incluso llegó a cuestionar la legitimidad histórica del Partido Comunista de la Federación Rusa, encabezado por Gennady Zyuganov, calificando la Operación Militar Especial en Ucrania como “imperialista”, profundizando así la ruptura con quienes han mantenido una línea antioligárquica dentro del propio Estado ruso.
Ese mismo guion —de división, de ruptura inducida, de alineamiento a agendas externas— es el que se intentó imponer en México durante el IV Congreso, donde una secesión planificada buscó desarticular a la militancia combativa y neutralizar cualquier proyecto que apostara por una organización realmente popular, soberana y democrática.
Frente a esa realidad, Democracia Plena reivindica la continuidad histórica del movimiento comunista mexicano, no como una etiqueta vacía ni como un museo ideológico, sino como proyecto vivo, nacional y profundamente democrático.
Reafirmamos que la lucha por la emancipación del pueblo no admite dependencias extranjeras, ni sectarismos, ni discursos importados que nada tienen que ver con la realidad mexicana. El legado del PCM solo puede honrarse desde la independencia, la organización popular y el compromiso con un México donde el poder sea virtud cuando se pone al servicio de los demás.
Hoy, como hace 106 años, la historia vuelve a llamar.
Que nadie decida por el pueblo. Que nadie nos divida. La revolución democrática y popular sigue en marcha, y Democracia Plena asume con dignidad ese mandato histórico.