17 octubre 2025
- Hay una generación que camina entre nosotros con la discreción de quien ya no exige, pero aún sostiene. Nacidos entre 1940 y 1959, muchos de ellos fueron pilares de familia, obreros de la vida, consejeros en la mesa del comedor… y ahora, ¿qué lugar ocupan?
- La invisibilidad se ha vuelto su sombra. Quienes ya no pueden ayudar físicamente, que no cargan nietos ni arreglan tejados, parecen condenados al olvido. ¿Merecen eso quienes nos enseñaron a caminar, a pensar, a resistir?
- La sobrecarga silenciosa de otros, aún válidos, es también injusta. Abuelos que cuidan nietos, cocinan, limpian, y sostienen hogares para que los hijos trabajen y vivan con más comodidad. ¿Se les agradece? ¿Se les reconoce?
- Como cantaba Serrat en a quien corresponda: "Que a los viejos se les aparta / Después de habernos servido bien". ¿Es esta la herencia emocional que queremos dejar?
- No es solo queja. Es reflexión. Tal vez algunos no han sabido encontrar su nuevo papel. Tal vez otros no han sido invitados a ocuparlo. Pero lo cierto es que todos merecen presencia, escucha y gratitud.
- Y si el mundo parece girar demasiado rápido, que no nos arrastre la indiferencia. Los de cierta edad, válidos o no tan válidos, pueden aún declararse voluntarios del mundo que se queda. Ese mundo que no corre, pero acompaña. Que no produce, pero cuida. Que no brilla en redes, pero ilumina con su experiencia.
- Porque quedarse no es rendirse. Es elegir estar. Es ofrecerse como abrigo, como memoria, como voz que aún tiene algo que decir.
- A todos ellos: La empatía, el humor, el ánimo constante, el apoyo sincero… son formas de seguir siendo imprescindibles. No se declaren vencidos: declárense aptos para todo lo que haga falta, donde sea necesario.
- Porque la edad no es un ocaso, sino una cima desde la que se ve más claro el valor de lo vivido. Y desde esa altura, aún pueden tender la mano, mirar con ternura, y ser faro para quienes vienen detrás.”
- No se abandonen, compañeros. Háganse querer, luchen por su espacio con alegría y firmeza. No desde la queja, sino desde la certeza de que aún tienen mucho que ofrecer a quienes los rodean.
Fuente: elcaminoseestrecha.blogspot.com