Los expertos recomiendan no ceder ante los caprichos de los hijos y, con calma, enseñarles a tolerar las frustraciones.
Casi todos los padres han sufrido una pataleta infantil de sus hijos en un lugar público. De hecho, la imagen del niño tirado en el suelo pidiendo a gritos que le compren algo y la madre o el padre avergonzados suele ser habitual en los comercios. Pero que no cunda el pánico. Según todos los expertos consultados, las rabietas son un fenómeno normal en un determinado estadio evolutivo del niño (alrededor de los dos o tres años), y deberían ir remitiendo a medida que el niño se hace mayor para desaparecer completamente hacia los cinco o seis años de edad. Durante estas típicas reacciones infantiles, explica Sergi Banús, psicoterapeuta de
www.psicodiagnosis.com, los niños muestran su desacuerdo o enfado con alguna situación concreta y normalmente, durante la interacción con algún adulto significante en su vida. Leáse padres, abuelos... : Los pequeños saben discriminar muy bien con quien pueden montar estos numeritos y con quien no .
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Fuente: www.abc.es