10 julio 2025
- Oía las noticias por la radio, mil mensajes-e llegaban a mi pequeño rincón del descanso del guerrero que fui, y todos decían lo mismo, sí, todos hablan de que todo va mal, de que los políticos son unos mangantes y falsos manipuladores de la verdad; que los jóvenes que tienen pareja (antes matrimonio), su convivencia no dura más allá del mismo número de años que dedos tiene una mano; que la infidelidad amorosa, política y profesional se cotiza al alza; que los jóvenes no pueden independizarse y aún menos formar una familia, porque no hay viviendas asequibles para ello; que los médicos, enfermeros y otros profesionales españoles se tienen que ir a trabajar a Irlanda, Portugal o Inglaterra para poder recibir un sueldo digno que en España no se les da.
- Bueno, pero todo esto a donde nos conduce. ¿Existe un haz de luz que ilumine un mundo futuro mejor? ¿Para cuándo un mundo solidario?
- A pesar del pesimismo que parecen destilar nuestros días, aún hay motivos para creer en la luz que despuntará en el horizonte. Como dijo Eduardo Galeano: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo.” La clave está en la acción colectiva: fomentar una educación que despierte la conciencia crítica, implementar políticas que garanticen el acceso a vivienda digna, invertir en nuestros profesionales para que puedan desarrollarse aquí, en casa, y cultivar valores como la empatía, el respeto y la cooperación desde la infancia.
- La imagen de las manos entrelazadas que encabeza este texto no es solo un símbolo, sino una invitación: la sociedad puede tejer, con hilos de solidaridad, un futuro que no se rinda al desencanto. Porque sí, amigos… como decía Benedetti: “No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda…” todavía es posible o eso necesito creer.
Fuente: elcaminoseestrecha.blogspot.com