En la madrugada del Año Nuevo 2026 del calendario gregoriano, mientras el mundo celebra el comienzo de un nuevo ciclo, un sacerdote en medio de su pasión y su preocupación por el mundo que le impide dormir en este primer día nos ofrece una plegaria conmovedora y apasionada, un clamor desesperado por la naturaleza y la humanidad. En un momento en que la esperanza y la renovación están en el aire, esta plegaria nos recuerda la urgencia de proteger a la Madre Tierra y a todos los seres vivos que la habitan. Con palabras que nos llegan al corazón, el Padre Chamorro denuncia la destrucción, la corrupción y la violencia que amenazan nuestro planeta y nos invita a actuar, a no perder la esperanza y a luchar por un futuro más justo y sostenible. Una reflexión profunda y necesaria para comenzar este nuevo año con conciencia y compromiso.
Se trata de nuestro querido cofrade el padre Manuel Dolores Chamorro, quien de la ciudad de las nubes verdes al lado de la Basílica de Nuestra Señora de las Lajas nos envía este hermoso clamor:
Esta madrugada del primer día del año 2025, en la soledad insomne de mi habitación, he sentido deseos de gritar, de correr, de sacudir el brazo de la humanidad entera, para decirle: qué locura es esa que te enceguece? Llora la tierra lágrimas de destrucción, de muerte, de contaminación, basta ya! Lo que fue tu paraíso, es ahora tu infierno, lo que debió ser diálogo es muerte, es traición, es guerra. Proliferan falsos mesianismos instalados a tu derecha y a tu izquierda, aparecen profetas, cuyas profecías de corrupción y maldad, han contaminado hasta lo más sagrado, ya no tienes, oh humanidad!, en quien confiar, porque ya no reina la verdad, porque el dinero vale más que la dignidad, porque una bala vale más que un niño, que una madre. Ante todo esto le pregunté a Dios: dónde estás, acaso no eres Padre, Amor, Vida, Luz, Justicia y Libertad? La respuesta me dejó llorando: los hombres matan mi Amor con el odio y la venganza entre hermanos, me vuelven a crucificar, no ya en una cruz, sino en millones de árboles talados en las selvas, me matan de sed contaminando los ríos, acabando con quebradas y arroyos, peor todavía, con manos criminales, corazones rebosando de avaricia y lujuria, me están de nuevo condenando a muerte ignominiosa, en la destrucción de la Amazonia, do quiera se irrespeten los derechos humanos, allí empiezan mis viernes de pasión. Sin embargo estoy resucitando en cada hombre, en cada mujer que luchan de palabra y de obra por la vida de madre tierra, por la defensa de una existencia digna de sus hermanos, no temas, no PIERDAS LA ESPERANZA, lucha, no calles, contigo hay millones no todo está perdido...gracias Señor. Amén.
*Centro de Pensamiento Libre